(ARGENTINA) “Vamos a festejar, están festejando en el vestuario, pero ya en el avión hay que calmarse y pensar en San Lorenzo. La liga es algo que tenemos que seguir mejorando y estar más cerca de los primeros puestos”, dijo Rodolfo Arruabarrena apenas sellada la clasificación. Boca igualó 1-1 con San Pablo en el Morumbí, sostuvo el 1-0 de la ida en La Bombonera y se metió en las semifinales de la Copa Sudamericana, con una noche larga de celebración en la intimidad del vestuario brasileño.
El festejo fue ruidoso y con banda de sonido: la intimidad de los jugadores siguió al ritmo de la cumbia de un parlante que minutos más tarde Carlos Palacios llevó en mano por el pasillo de conexión con el micro. La caravana de salida la encabezó el capitán Leandro Paredes, acompañado de cerca por Miguel Merentiel. Juan Román Riquelme, que estuvo en el estadio junto a su hijo Agustín, se detuvo frente a los murales que muestran la historia del equipo local.
Arruabarrena disfrutó el pase pero no perdió de vista el marco del torneo: en su discurso ante la prensa aclaró que “es un cuartos de final”. Obstinado con el descanso y la alimentación, el DT decidió alterar los planes y pasar la noche en San Pablo: terminar la digestión sin apuros, atender a la prensa y descansar, para recién el miércoles, después del entrenamiento y el almuerzo, emprender el regreso a Argentina. Sobre los más jóvenes del plantel, dijo: “Para muchos chicos era una oportunidad, obviamente que los títulos te dan posibilidad de revertir situaciones. Pero he visto chicos con mucho temple, los vi tranquilos”.
El pase se cocinó con un primer tiempo sin goles y un segundo de sobresaltos. Leandro Lozano marcó a los 60 minutos su primer gol en Boca, un zurdazo que abrió el camino de la clasificación. A los 67, el VAR ratificó la decisión del juez de línea y anuló el empate transitorio de San Pablo tras una larga revisión, y a los 89 Domingos Duarte puso el 1-1 de cabeza, a quemarropa, después de un centro de Artur. La serie se había abierto en La Bombonera con un triunfo 1-0, con gol de Merentiel.
Para Lozano, la noche tuvo un peso especial más allá del gol. “Perdí un compañero en esta cancha”, contó el jugador, en referencia a Juan Izquierdo, su compañero de Nacional que murió hace dos años en ese mismo estadio. San Pablo, además, llegó a la revancha sin Jonathan Calleri: el capitán y referente ofensivo del equipo de Dorival Júnior se perdió el partido por acumulación de amonestaciones.
Seis de siete en el Morumbí
El historial de Boca en ese estadio es dominante: ganó las series ante Corinthians (Libertadores 1991), San Pablo (Supercopa 1994), Palmeiras (Libertadores 2000), Santos (Libertadores 2003), San Pablo (Recopa 2006) y ahora San Pablo (Sudamericana 2026), y solo perdió una, contra San Pablo en la Sudamericana 2007. Al Morumbí, además, le trae recuerdos al propio Arruabarrena: ahí conquistó la Libertadores 2000 como jugador, con dos goles suyos en el 2-2 con Palmeiras en la ida de una serie definida por penales. El paso a semifinales mantiene intacta una racha de 12 partidos sin derrotas, y en esta competencia el club nunca quedó eliminado en cuartos de final: en 2004, ante Cerro Porteño, y en 2005, ante Internacional, avanzó y terminó campeón.
El rival de semifinales será Vasco da Gama, que venció 2-0 a Independiente Santa Fe tras el empate sin goles en la ida. El partido de ida está programado entre el 13 y el 14 de octubre y la vuelta, una semana después, en el São Januário de Río de Janeiro. Si Boca avanza, la final será el sábado 21 de noviembre en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, en Barranquilla, Colombia. Antes, el clásico como visitante contra San Lorenzo, un partido que Paredes no se quiere perder y que Arruabarrena repitió en conferencia y en la zona mixta: “Ahora hay que pensar en San Lorenzo”.
