(ARGENTINA) Vasco da Gama, el rival de Boca en la semifinal de la Copa Sudamericana, llega al cruce en plena pelea por no descender y sin poder jugar en su propia cancha. El equipo carioca marcha 17° en el Brasileirao, con 28 puntos en 26 fechas, y la Conmebol no le permite ser local en su estadio por debajo de la capacidad exigida para esta instancia. La ida se jugará el martes 13 o miércoles 14 de octubre en La Bombonera.
El problema del club brasileño es concreto: la Conmebol exige a cada club una capacidad mínima de 30.000 personas para las semifinales, y el São Januário apenas tiene un límite de 20.419 espectadores. Por eso la vuelta, programada para el martes 20 o miércoles 21 de octubre, se deberá disputar en otro escenario de Río de Janeiro, con el Maracaná y el Nilton Santos de Botafogo como primeras opciones, ambos con estadio y horario a definir. Si Boca avanza, la final será el sábado 21 de noviembre en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, en Barranquilla, Colombia.
En lo futbolístico, el conjunto que dirige el portugués Pedro Emanuel no encuentra el rumbo: suma siete victorias, siete empates y doce derrotas en el torneo local, donde descienden los últimos cuatro de una tabla de 20 equipos. Aun así, le quedan doce jornadas para intentar la permanencia, un objetivo que convivirá con la preparación de la serie internacional más importante de su año.
Sin Colidio y con cuatro argentinos
Una baja sensible marca la previa: Facundo Colidio, flamante refuerzo y delantero surgido en Boca, no podrá jugar la llave porque la dirigencia de River Plate nunca lo dio de baja de la lista de la Copa Sudamericana. Como podía ser rival en cuartos de final y lo vendieron en el medio del torneo, quedó inscripto en la nómina de los de Núñez y no hay forma de habilitarlo. El plantel de Vasco da Gama, de todos modos, tiene otros tres argentinos: Claudio Spinelli, el único que ya estaba en el club; Alan Lescano, llegado desde Argentinos Juniors con apenas 18 minutos jugados; y Santiago Sosa, sumado desde Racing Club.
Boca, en cambio, llegó a semifinales con autoridad: igualó 1-1 con San Pablo en el Morumbí tras el 1-0 de la ida en La Bombonera, con gol de Miguel Merentiel. Leandro Lozano marcó a los 60 minutos su primer gol en el club, un zurdazo que abrió la clasificación; a los 67 el VAR anuló el empate transitorio tras una larga revisión, y a los 89 Domingos Duarte puso el 1-1 de cabeza. “Perdí un compañero en esta cancha”, contó Lozano, en referencia a Juan Izquierdo, su compañero de Nacional que murió hace dos años en ese mismo estadio.
Rodolfo Arruabarrena ya puso la mirada en lo que viene, aunque no en el rival internacional: “Vamos a festejar, están festejando en el vestuario, pero ya en el avión hay que calmarse y pensar en San Lorenzo. La liga es algo que tenemos que seguir mejorando y estar más cerca de los primeros puestos”, dijo el DT tras la clasificación. Vasco da Gama, por su parte, fue el primer semifinalista del torneo: venció 2-0 a Independiente Santa Fe en Brasil después del 0-0 de la ida.
El paso a semis mantiene intacta una racha de 12 partidos sin derrotas de Boca, que no gana títulos desde hace cuatro años ni festejos internacionales desde 2008. En la Sudamericana, el club nunca quedó eliminado en cuartos de final: en 2004, ante Cerro Porteño, y en 2005, ante Internacional, avanzó y terminó campeón. Antes de pensar en el Vasco, la agenda marca el clásico con San Lorenzo como visitante, un partido que Leandro Paredes no se quiere perder.
