(ARGENTINA) “En este momento estamos evaluando todas las posibilidades. Incluso São Januário, Maracaná y Engenhão. Nuestra prioridad es jugar en Río”, resumió Admar Lopes, director deportivo de Vasco da Gama, a días de que el club brasileño deba definir dónde recibirá a Boca por la semifinal de vuelta de la Copa Sudamericana. La ida de la serie se jugaría en la semana del 10 y, por ahora, el escenario de la revancha sigue sin confirmar.
El problema tiene raíz reglamentaria. La Conmebol exige estadios con capacidad mínima de 30.000 espectadores desde las semifinales y São Januário, la cancha habitual de Vasco, no alcanza esa cifra. Por eso el club todavía no presentó una gestión formal ante el organismo continental. “Todavía no tomamos una decisión y no hay ningún tipo de contacto con Conmebol”, explicó Lopes, que además anticipó que, por su experiencia, la CBF puede intervenir en la elección de la sede junto con la Conmebol.
El antecedente que alimenta la ilusión de Vasco
La esperanza de quedarse en su estadio tiene un caso concreto de referencia. En 2025, Independiente del Valle recibió el visto bueno de la Conmebol para disputar una semifinal de la Sudamericana en el Banco Guayaquil, pese a que su capacidad estaba por debajo de la exigida. Ese precedente ya es mencionado en Brasil como una vía posible para pedir una excepción por São Januário, aunque desde el club carioca aclararon que aún no iniciaron ninguna conversación en ese sentido.
El Maracaná, el escenario deseado desde el principio, tampoco está libre de complicaciones. El estadio es administrado por el consorcio que integran Flamengo y Fluminense, dos clubes que siguen en la Libertadores y podrían necesitarlo en las mismas semanas. Al calendario apretado se le suma el conflicto reciente: Vasco intentó jugar allí contra Vitória por la Copa de Brasil, recibió una negativa por el estado del campo de juego y recurrió a la Justicia sin éxito.
Hay un dato que complica aún más la opción Maracaná: Flamengo definirá de local en ese estadio la misma semana de la semifinal, con un solo día de diferencia entre Vasco-Boca y Flamengo-Estudiantes. En ese contexto, el Nilton Santos, cancha de Botafogo, ganó terreno como principal alternativa: cumple con la capacidad exigida y en Brasil ya lo señalan como el plan más concreto para albergar la revancha.
La resolución llegaría en los próximos días, según anticipó el propio dirigente. La única certeza que transmitió la dirigencia es que busca evitar una mudanza fuera de Río de Janeiro. Vasco llegó a esta instancia tras vencer a Independiente Santa Fe, mientras que Boca clasificó al eliminar a San Pablo como visitante, en una serie que generó malestar en el club paulista por los cuestionamientos al arbitraje.
“Necesitamos salir campeones de algo, pero hay que ir tranquilos”, sostuvo Rodolfo Arruabarrena, entrenador del equipo de Boca. El plantel mantiene cinco competencias vivas en el cierre de 2026 —la Sudamericana, la Copa Argentina con los cuartos de final pendientes, el Torneo Clausura, la tabla anual y el Trofeo de Campeones— y acumula 44 puntos en el campeonato local, a cuatro de Independiente Rivadavia, líder de la clasificación anual. Para acceder al Trofeo de Campeones, primero debe conquistar el Clausura: el campeón del torneo enfrentará a Belgrano de Córdoba, ganador del Apertura. El paso siguiente, con sede todavía sin definir, será Vasco da Gama por un lugar en la final de la Sudamericana.
