(ARGENTINA) Boca ya conoce el primer escollo de la semifinal de la Copa Sudamericana: Vasco da Gama no puede recibirlo en su estadio. El São Januário tiene 20.419 localidades y la Conmebol exige un aforo mínimo de 30.000 espectadores para una instancia de semifinal, de modo que el conjunto brasileño debe buscar otra sede para la vuelta, prevista para la semana del 20 de octubre.
Ante esa limitación, la dirigencia de Vasco pedirá que el partido se juegue en el Maracaná, el estadio que albergó las definiciones de los Mundiales de 1950 y 2014. Si Flamengo o Fluminense se niegan a ceder el recinto, el club podría hacer una presentación judicial para asegurarlo.
El problema del Maracaná es de calendario. Según reveló el periodista Diego Monroig en ESPN, Flamengo disputaría esa misma semana las semifinales de la Copa Libertadores y el recinto no va a albergar dos partidos seguidos. En ese escenario, la opción que aparece es el Nilton Santos, la cancha de Botafogo, que quedó eliminado de la Sudamericana en octavos de final frente a Cienciano y por eso no supone un obstáculo. Boca, además, ya jugó ahí en 2012, contra Fluminense.
La otra salida que manejan en Vasco pasa por su propia casa: instalar tribunas tubulares en el São Januário para alcanzar el aforo que exige el certamen. La sede de la vuelta, en cualquier caso, todavía no está confirmada.
Los premios que ya llenaron las arcas
Mientras la sede se define, Boca sabe lo que hay en juego y lo que ya juntó: el club acumuló 3.100.000 dólares en premios por su recorrido en la edición 2026. La clasificación a semifinales, conseguida tras eliminar a San Pablo, le aseguró 800.000 dólares adicionales. La Conmebol paga 125.000 por victoria y el equipo ganó cuatro partidos —la ida ante O’Higgins, los dos cruces con Deportivo Recoleta y el primer partido contra San Pablo—, lo que sumó 500.000 dólares extra. Los pases de ronda aportaron el resto: 500.000 dólares por eliminar a O’Higgins, 600.000 por dejar atrás a Deportivo Recoleta y 700.000 por meterse en cuartos de final.
Si avanza, el finalista se lleva 2.500.000 dólares y el campeón 10.000.000, a los que habría que sumar hasta 375.000 más por los tres partidos que le quedan. Un título internacional, además, terminaría con una sequía de 18 años sin festejos de ese tipo. El camino de Boca en el torneo empezó de manera forzada: jugó la fase de grupos de la Copa Libertadores, quedó eliminado al terminar tercero en su zona y de ahí derivó a la Sudamericana.
La eliminación de San Pablo en cuartos dejó un reclamo del lado brasileño: la institución se quejó públicamente del arbitraje en un comunicado. “Nos perjudicaron”, indicó San Pablo en su texto posterior a la eliminación.
Boca tampoco tiene gratos recuerdos de su última visita a Río de Janeiro. Allí perdió la final de la Copa Libertadores 2023 frente a Fluminense: aquel 4 de noviembre, el conjunto dirigido por Jorge Almirón cayó 2 a 1 en el alargue y no pudo alzar la séptima.
