(ARGENTINA) La Justicia brasileña dejó sin efecto este sábado el fallo que obligaba a ceder el estadio para la revancha de la Copa Sudamericana, prevista para el martes 20 de octubre. El partido entre Vasco da Gama y Boca volvió a quedar sin sede definida.
El escenario en disputa es el Maracaná. El viernes, el juez Marco Antônio Ibrahim había ordenado a la concesionaria que administra el estadio ponerlo a disposición de Vasco para el partido de vuelta de las semifinales de la Copa Sudamericana. En su resolución, el magistrado sostuvo que la seguridad de los hinchas debía prevalecer sobre las objeciones relacionadas con el estado del césped. La orden se revirtió al día siguiente, cuando la Justicia aceptó el recurso del consorcio que se había negado a ceder la cancha.
La jueza Suely Lopes Magalhães, primera vicepresidenta del Tribunal de Justicia del Estado de Río de Janeiro, rechazó la decisión de Ibrahim. Consideró que el magistrado no tenía autoridad para revisar el fallo previo de Alexandre de Carvalho Mesquita, juez ponente del expediente, que se encontraba de vacaciones. Para Suely, el planteo debía volver a manos de ese magistrado, que podía revisar su propia decisión, o ser tratado por la Sala XXIII de Derecho Privado. En esta última vía, la resolución debía ser conjunta.
El posible riesgo para la seguridad pública fue otro fundamento de la jueza. El martes 20 de octubre, mientras Vasco y Boca tenían previsto jugar en el Maracaná, Flamengo y Botafogo debían enfrentarse en el Maracanãzinho por la liga brasileña de básquet. Los dos partidos estaban programados en el mismo complejo deportivo. La Justicia advirtió que la coincidencia podía concentrar hinchas de los cuatro equipos en una misma zona y representar un riesgo para el orden público.
Las alternativas para la revancha
El conflicto empezó cuando el consorcio Fla-Flu, integrado por Flamengo y Fluminense, se negó a ceder el Maracaná por la seguidilla de partidos y los trabajos de mantenimiento del campo. Vasco recurrió a la Justicia para revertir esa postura y argumentó que el estadio era la alternativa más conveniente para recibir a Boca en un encuentro de alta convocatoria. Su cancha, São Januário, no llega a las 30.000 localidades que la Conmebol pretende para un partido de estas características.
Como alternativa, la Justicia sugirió el Nilton Santos, estadio de Botafogo, pero Vasco se niega a jugar allí porque tiene césped sintético. «Jugar en césped sintético es un problema», dijo Pedro Emanuel al opinar sobre esa superficie.
Vasco ya había vendido más de 45.000 entradas para la vuelta en el Maracaná; la Conmebol estaba notificada de esa sede y había realizado los trámites logísticos con Boca. El apartado 4.2.1 del Manual de Clubes de la Conmebol Sudamericana 2026 permite a la confederación exigir otro estadio si el club no presenta los permisos en el plazo previsto, entre 10 y 15 días antes del partido. Si Vasco no cumple los plazos otorgados, la Conmebol puede designar la cancha, mientras el club debe definir cómo seguirá el proceso judicial y qué estadio utilizará para la revancha.
