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Boca en la Copa

Vendía limones y durmió en un estadio: la historia de Enner Valencia, el héroe de Boca

El delantero ecuatoriano ingresó desde el banco y fue decisivo en una remontada inolvidable ante Racing.

Enner Valencia
Enner Valencia

(ARGENTINA) “Y hoy se dio una noche maravillosa para nosotros”, dijo Enner Valencia tras convertir tres goles de cabeza en la remontada ante Racing. El delantero ecuatoriano entró desde el banco en el Gigante de Arroyito cuando Boca ganó 3-2 y avanzó a las semifinales de la Copa Argentina.

“Sabés que con Seba Villa estábamos en el banco y cuando íbamos 2-0 hablamos, no? Tenemos que entrar y tratar de darle vuelta al resultado. Gracias a Dios se dio”, contó Enner Valencia. Sebastián Villa aportó velocidad, desborde y una asistencia; Valencia puso los tres goles para cambiar el desarrollo del partido.

De los limones al estadio de Emelec

“Nosotros sacábamos mucha leche y a mí me tocaba venderla en Ricaurte. Sembrábamos plátanos. Cosechaba limón para venderlo y comprarme los zapatos para poder jugar. Fueron momentos muy lindos con mi familia”, contó Enner Valencia al recordar su infancia en Ricaurte. El pueblo está en la provincia de Esmeraldas, cerca de la frontera con Colombia, y allí trabajaba en el campo junto a su padre, Remberto: ordeñaba vacas, atendía animales, sembraba y cosechaba plátanos, además de juntar limones para venderlos.

Valencia caminaba cerca de veinte minutos desde la finca hasta los comercios de Ricaurte para reunir el dinero de sus primeros botines. Eran un lujo para su familia, los cuidaba como un tesoro y dormía con ellos al lado de la cama. A los 15 años dejó su casa para buscar una oportunidad en Caribe Junior, en Sucumbíos, después de ser visto por un cazatalentos en torneos regionales de Esmeraldas.

“Esa experiencia me hizo un poco más maduro. Fue muy lindo, me hizo una mejor persona y valorar mucho las cosas”, contó sobre el período que pasó en Emelec. Barcelona lo probó y no quedó, mientras que el club de Guayaquil decidió apostar por él. Como no tenía dinero para alquilar una habitación, vivió aproximadamente un año dentro del estadio George Capwell y muchas veces se entrenó sin haber desayunado.

“En ese instante no se me pasaba por la cabeza que pudiera ser futbolista profesional. Las cosas se fueron dando poco a poco”, contó Valencia. Debió esperar casi dos años después de subir al primer equipo para debutar oficialmente: recién apareció en Primera en 2010. Luego fue campeón con Emelec, goleador de la Copa Sudamericana, figura de Ecuador y pasó por clubes de Inglaterra, México, Turquía y Brasil hasta convertirse en el máximo goleador histórico de la selección ecuatoriana.

En 2020, cuando jugaba en Fenerbahce, su hermana Elsy fue secuestrada en Ecuador y permaneció once días cautiva hasta ser rescatada por la Policía en una zona selvática. En el Mundial 2026, Valencia llegó como uno de los referentes de Ecuador, terminó el torneo sin marcar y quedó sin club después de finalizar su vínculo con Pachuca. Esos episodios antecedieron su llegada a Boca, a los 36 años, con el plantel ya armado y después de un período con poca actividad.

“La verdad que no. No voy a mentir, no, eso no pasa por la cabeza, pero sí tratar de entrar y ayudar al equipo. Yo creo que se dio así, entramos con muchas ganas todos los que entramos de cambio. Y hoy se dio una noche maravillosa para nosotros”, explicó Enner Valencia. Antes del partido ante Racing había quedado afuera de los convocados frente a San Lorenzo por el cupo de extranjeros: era el sexto. La semifinal de la Copa Argentina todavía no tiene fecha definida y la AFA busca variantes para programarla.

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