(ARGENTINA) “Y hoy se dio una noche maravillosa para nosotros”, dijo Enner Valencia después del triunfo. Enner Valencia entró desde el banco y marcó tres goles de cabeza en poco más de veinte minutos para que Boca ganara 3-2 y avanzara a las semifinales de la Copa Argentina.
El partido se jugó en el Gigante de Arroyito, en Rosario, y Boca perdía 2-0 ante Racing cuando ingresó el delantero durante el complemento. “Sabés que con Seba Villa estábamos en el banco y cuando íbamos 2-0 hablamos, no? Tenemos que entrar y tratar de darle vuelta al resultado. Gracias a Dios se dio”, contó Valencia. Sebastián Villa aportó velocidad, desborde y una asistencia; Valencia convirtió los tres goles.
De los limones a los botines
“Nosotros sacábamos mucha leche y a mí me tocaba venderla en Ricaurte. Sembrábamos plátanos. Cosechaba limón para venderlo y comprarme los zapatos para poder jugar. Fueron momentos muy lindos con mi familia”, contó Valencia. El delantero creció en Ricaurte, un pequeño pueblo de la provincia de Esmeraldas, cerca de la frontera con Colombia, y trabajaba en el campo junto a su padre, Remberto.
Valencia ordeñaba vacas, atendía animales, sembraba y cosechaba plátanos. También caminaba cerca de veinte minutos desde la finca hasta los comercios del pueblo para vender la producción. Cuando consiguió sus primeros botines, los cuidaba como un tesoro y dormía con ellos al lado de la cama.
“En ese instante no se me pasaba por la cabeza que pudiera ser futbolista profesional. Las cosas se fueron dando poco a poco”, contó Enner Valencia. A los 15 años dejó su casa después de que un cazatalentos lo viera en torneos regionales de Esmeraldas y se sumó a Caribe Junior, en Sucumbíos. Durante sus primeros meses lejos de Ricaurte extrañó tanto a su familia que llegó a llorar todos los días; después, Barcelona lo probó y no quedó, mientras que Emelec decidió apostar por él.
“Esa experiencia me hizo un poco más maduro. Fue muy lindo, me hizo una mejor persona y valorar mucho las cosas”, explicó Valencia sobre el período en el que vivió dentro del estadio George Capwell, en Guayaquil. Se quedó allí durante aproximadamente un año porque no tenía dinero para alquilar una habitación y muchas veces se entrenaba sin haber desayunado. Aunque subió rápido al primer equipo de Emelec, esperó casi dos años para debutar oficialmente en Primera, algo que finalmente ocurrió en 2010.
Después de ese inicio, Valencia construyó una carrera internacional con pasos por clubes de Inglaterra, México, Turquía y Brasil. También se convirtió en el máximo goleador histórico de la selección de Ecuador y disputó tres Mundiales. En 2020, cuando jugaba en Fenerbahce, su hermana Elsy fue secuestrada en Ecuador y permaneció once días cautiva hasta que la Policía la rescató en una zona selvática.
A los 36 años, después de quedar sin club tras finalizar su vínculo con Pachuca, Valencia llegó a Boca con el plantel ya armado y luego de un período con poca actividad. Antes del cruce con Racing había quedado afuera de los convocados ante San Lorenzo por el cupo de extranjeros: era el sexto. Desde ese lugar terminó entrando y marcando los tres goles que llevaron al equipo a las semifinales.
