(ARGENTINA) “Vos podés ganar un título y levantar una copa, pero el partido contra Racing es como haber visto Argentina contra Inglaterra.” Diego Yudcovsky elogió el impacto del partido ante Racing y vinculó esa sensación con el recorrido de Boca en la Copa Argentina. La comparación reflejó la dimensión que le dio a un triunfo que, en su lectura, excedió el resultado.
“Yo ayer vi a Boca campeón. Vi a Boca campeón.” Yudcovsky repitió esa frase para describir la sensación que le dejó el partido. El análisis no se limitó a la posibilidad de levantar un trofeo, sino que puso el foco en la manera en que Boca superó un compromiso importante ante Racing.
“Porque Boca se sacó de encima no solo ganar un partido importante sino lo que le adjudicaban a Arruabarrena de no ganar clásicos. Boca empieza a sacar chapa”, sostuvo Yudcovsky. La referencia a Rodolfo Arruabarrena quedó ligada a una crítica puntual: la supuesta dificultad para imponerse en partidos clásicos. Para el periodista, el triunfo funcionó como una respuesta deportiva a ese cuestionamiento.
Boca afrontaba la etapa decisiva del semestre con cuatro competencias abiertas y un invicto de 14 partidos. La agenda podía llevarlo a disputar 16 encuentros en tres meses y pelear por cuatro trofeos distintos. El equipo acumulaba apenas dos derrotas desde el inicio del ciclo de Arruabarrena y atravesaba una espera de más de tres años sin títulos.
El camino de Boca después de Racing
La Copa Argentina ofrecía uno de los recorridos más directos hacia un trofeo. Si Boca avanzaba ante Racing, debía enfrentar a Banfield en las semifinales y, con una nueva victoria, podía llegar a una final contra Platense, Atlético Tucumán o Estudiantes. En ese escenario, tres partidos lo separaban de la consagración.
El duelo ante Racing estaba previsto para este domingo, desde las 17, por los cuartos de final de la Copa Argentina, en el Gigante de Arroyito. Una clasificación mantendría abierto el camino del equipo hacia una definición y también podría ponerle fin a la espera de más de tres años sin títulos.
La Copa Sudamericana representaba otro de los frentes abiertos. Boca recibiría a Vasco da Gama el 13 de octubre en la Bombonera y disputaría la revancha una semana después. Si superaba la serie, debería viajar a Barranquilla para enfrentar al ganador del cruce entre Atlético Mineiro y Montevideo City Torque.
La tabla anual representaba otro de los objetivos. Boca marchaba tercero, detrás de Vélez e Independiente Rivadavia, a seis fechas del final, y necesitaba recortar la diferencia con ambos para mejorar su posición. El calendario incluía los partidos contra Unión, Instituto, Talleres, Independiente, River y Defensa y Justicia.
El Torneo Clausura completaba el mapa de objetivos. Boca todavía debía asegurar su lugar en los playoffs y, si lo conseguía, tendría por delante los octavos, los cuartos y las semifinales antes de una eventual final. Con ese recorrido, el equipo podía llegar a disputar 16 partidos en apenas tres meses, mientras los elogios de Yudcovsky instalaban la idea de que el triunfo ante Racing podía marcar un cambio en su campaña.
