(ARGENTINA) Paulo Dybala ya tomó una decisión sobre el próximo paso de su carrera y la noticia no cayó bien en Boca Juniors. Luego de quedar con el pase en su poder tras finalizar su vínculo con Roma, el delantero cordobés resolvió continuar jugando en Europa y descartó, al menos por ahora, un regreso al fútbol argentino que ilusionaba a miles de hinchas xeneizes.
Durante las últimas semanas, el nombre del campeón del mundo fue uno de los más mencionados en el mercado de pases. En Boca seguían atentamente cada movimiento del atacante y Juan Román Riquelme mantenía abierta la posibilidad de avanzar si el futbolista decidía regresar al país. Sin embargo, la resolución fue otra.
Europa sigue siendo la prioridad de la “Joya”
A sus 32 años, Dybala entiende que todavía tiene condiciones para competir en las principales ligas del continente europeo. Esa convicción terminó inclinando la balanza y lo llevó a rechazar los sondeos que había recibido desde Argentina para continuar su carrera en el máximo nivel internacional.
La determinación representa un duro golpe para Boca, que veía en el cordobés la posibilidad de concretar uno de los fichajes más importantes de los últimos años. Si bien en el club eran conscientes de que la operación era compleja, existía optimismo por la reconocida simpatía del jugador hacia la institución.
Riquelme monitoreó de cerca toda la situación desde que trascendió que el vínculo entre Dybala y Roma llegaría a su fin. La dirigencia consideraba que el hecho de quedar libre podía facilitar una negociación, aunque finalmente el aspecto económico no fue el principal obstáculo, sino la decisión deportiva del futbolista.
Otro de los factores que alimentaba la ilusión era la posibilidad de compartir equipo con Leandro Paredes, uno de sus grandes amigos dentro de la Selección Argentina. Esa combinación despertaba el entusiasmo de los hinchas, que imaginaban a dos campeones del mundo defendiendo la camiseta azul y oro.
Aunque la respuesta fue negativa, en Boca no consideran que la historia esté definitivamente cerrada. La dirigencia interpreta que el deseo de Dybala de jugar algún día en La Bombonera sigue vigente y que, cuando decida poner fin a su etapa europea, el club volverá a intentar seducirlo. Mientras tanto, Riquelme ya trabaja en otras alternativas para reforzar el ataque y afrontar el segundo semestre de la temporada con un plantel competitivo.

