(ARGENTINA) “Vamos a festejar, están festejando en el vestuario, pero ya en el avión hay que calmarse y pensar en San Lorenzo. La liga es algo que tenemos que seguir mejorando y estar más cerca de los primeros puestos”, dijo Rodolfo Arruabarrena tras la clasificación de Boca a las semifinales de la Copa Sudamericana. El Xeneize igualó 1-1 con San Pablo en el Morumbí, sostuvo el 1-0 de la ida en La Bombonera y ahora sabe su próximo rival: Vasco da Gama, con la ida programada entre el 13 y el 14 de octubre, con horario a confirmar.
Vasco da Gama, el próximo rival de Boca
El conjunto carioca fue el primer semifinalista del torneo: venció 2-0 a Independiente Santa Fe en Brasil tras el empate sin goles en la ida. Como Boca llegó a esta instancia cayendo desde la Copa Libertadores, el Vasco definirá la llave como local: la vuelta se jugará una semana después del partido inicial, en el São Januário de Río de Janeiro. La final, si el Xeneize avanza, será el sábado 21 de noviembre en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, en Barranquilla, Colombia.
El pase se cocinó en una noche cargada de emociones en el Morumbí. Leandro Lozano marcó a los 60 minutos su primer gol en Boca, un zurdazo que abrió el camino de la clasificación. A los 67, el VAR ratificó la decisión del juez de línea y anuló el empate transitorio de San Pablo tras una larga revisión, y a los 89 Domingos Duarte puso el 1-1 de cabeza, a quemarropa, después de un centro de Artur. “Perdí un compañero en esta cancha”, contó Lozano, en referencia a Juan Izquierdo, su compañero de Nacional que murió hace dos años en ese mismo estadio.
La serie se había abierto en La Bombonera con un triunfo 1-0, con gol de Miguel Merentiel. San Pablo llegó a la revancha con una baja sensible: Jonathan Calleri, capitán y referente ofensivo del equipo de Dorival Júnior, se perdió el partido por acumulación de amonestaciones, con la amarilla que vio en la ida tras una discusión en mitad de cancha con Tomás Belmonte. El historial acompaña: Boca ganó 3 de las 4 series eliminatorias previas ante los paulistas (Copa de Oro 1993, Supercopa 1994 y Recopa Sudamericana 2006) y solo cayó en la Sudamericana 2007.
El Morumbí, además, le trae recuerdos al propio Arruabarrena: ahí conquistó la Copa Libertadores 2000 como jugador de Boca, con dos goles suyos en el 2-2 con Palmeiras en la ida de una serie que se definió por penales. Y la vuelta ante el Vasco lo llevará de nuevo a Río de Janeiro, donde en 2023 el Xeneize quedó a las puertas de la séptima Libertadores.
El paso a semifinales mantiene intacta una racha de 12 partidos sin derrotas y deja a Boca en carrera en todos los torneos que disputa, sin títulos desde hace cuatro años y sin festejos internacionales desde 2008. En la Sudamericana, el club nunca quedó eliminado en cuartos de final: en 2004, ante Cerro Porteño, y en 2005, ante Internacional, avanzó y terminó campeón.
La agenda inmediata, igual que le pidió Arruabarrena a sus jugadores, ya está en lo que viene: después del viaje a Brasil, el calendario marca el clásico contra San Lorenzo como visitante, un partido que Leandro Paredes no se quiere perder, y más adelante las semifinales ante el Vasco da Gama por la Copa Sudamericana.
