(ARGENTINA) Boca confirmó que no irá por Matías Galarza y cerrará el mercado de pases sin sumar refuerzos adicionales, pese a contar con el cupo habilitado por la lesión de Tomás Aranda. Así lo confirmaron desde el club en las últimas horas, tras días de versiones sobre la llegada del mediocampista de 24 años de Talleres de Córdoba. El Xeneize terminará el 2026 con los cuatro refuerzos de la ventana invernal: Álvaro Montero, Leandro Lozano, Sebastián Villa y Enner Valencia.
La negociación se cayó este lunes 14 de septiembre, en las horas finales del plazo que la AFA le había otorgado a Boca para incorporar un quinto refuerzo por la lesión de Aranda, quien se fracturó el peroné y estará inactivo hasta 2027. Ese vencimiento operaba a las 20 horas y no hubo acuerdo ni prórroga.
El escollo que trabó todo
El principal obstáculo fue una deuda que Talleres mantiene con Boca desde 2018 por el caso Cristian Pavón. La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil resolvió ese mismo día que la entidad cordobesa deberá restituir al club de la Ribera 2.500.000 dólares más intereses, sin instancias de apelación disponibles. El conflicto se originó cuando Boca le adelantó a Talleres esa cifra en concepto de una plusvalía por una futura venta de Pavón al exterior, tasada en 39.500.000 dólares, operación que nunca se concretó: el delantero terminó su vínculo y se fue como jugador libre en junio de 2022, sin compensación para el Xeneize.
Boca demandó a Talleres en noviembre de 2020, durante la presidencia de Jorge Ameal. El año pasado la Justicia había fallado en primera instancia a favor del club, aunque por una cifra menor: 500.000 dólares y 69.750.000 de pesos. La Cámara modificó esa resolución y le otorgó a la dirigencia de Juan Román Riquelme la totalidad de lo reclamado, además de imponer las costas de la apelación a Talleres.
En plena tratativa, la dirigencia de Boca intentó incluir esos 2,5 millones como parte de pago por Galarza, pero el presidente de Talleres, Andrés Fassi, exigió que la deuda se saldara en pesos y al valor del dólar vigente en 2018, cuando cotizaba en torno a los 30 pesos. Esa condición fue rechazada y terminó de trabar las conversaciones. La brecha económica también jugó: Talleres pedía cerca de seis millones de dólares por el 60% del pase —el 40% restante pertenece al Genk de Bélgica— y la oferta inicial de Boca fue de 4 millones por ese mismo porcentaje.
En Talleres ya daban por posible la salida del volante. “Estamos al tanto de lo de Mati, vamos a ver qué es lo que se resuelve. Yo quiero que se quede, pero hay un montón de cuestiones, como el futuro de los chicos… Es un jugador que me gustaría contar con él, pero si él y la dirigencia resuelven que se tiene que ir, listo, es el futuro de muchos de estos chicos que tienen ilusiones”, había dicho Omar De Felippe, técnico del equipo cordobés.
Galarza, nacido en San Isidro el 4 de marzo de 2002, surgió de Argentinos Juniors, fue transferido al Genk por 6 millones de dólares a mediados de 2022 y regresó al fútbol argentino en 2024 para sumarse a Talleres a cambio de 3,6 millones de euros. Tiene contrato hasta diciembre de 2028 y es hincha confeso de Boca, club que ya lo había sondeado en el pasado y que contaba con el visto bueno del cuerpo técnico de Rodolfo Arruabarrena. Sin movimientos, el plantel se concentra en Brasil pensando en la revancha de los cuartos de final de la Copa Sudamericana ante San Pablo, mientras la venta de Kevin Zenón a Atlas de México por una suma cercana a los 5 millones de dólares queda como la única operación de salida de la última semana.
