(ARGENTINA) «Nosotros queremos que se quede». La frase de Omar De Felippe, entrenador de Talleres, terminó siendo el resumen exacto de una operación que Boca pujó por cerrar hasta última hora: Matías Galarza no llegó y el Xeneize perdió al refuerzo que había elegido para el mediocampo, cuando faltaban apenas horas para el cierre del libro de pases. El mediocampista seguirá en Córdoba porque no hubo acuerdo entre los clubes antes del vencimiento del plazo.
La pulseada por el precio
El punto de quiebre estuvo en las condiciones económicas, que nunca lograron cerrarse pese a que la operación parecía encaminada. Galarza, de 24 años, había alcanzado un acuerdo contractual con Boca, pero ese entendimiento individual no alcanzó para destrabar el pase. El club ofreció 4 millones de dólares por el 60% del pase —Genk, de Bélgica, es dueño del 40% restante— y desde Talleres la consideraron insuficiente.
La negociación se trabó además por una deuda vieja. Durante la gestión presidencial de Daniel Angelici, Boca le adelantó a Cristian Pavón 2,5 millones de dólares que debían transferirse en caso de una futura venta, y el delantero terminó yéndose libre. Se propuso incluir ese reclamo para destrabar las tratativas, pero Andrés Fassi, presidente de Talleres, exigió pagarlo en pesos y al valor del dólar de ese momento. Esa postura llevó a Boca a bajarse de la operación por completo.
El interés por Galarza había aparecido después de la transferencia de Kevin Zenón al Atlas de México, operación que dejó dinero en las arcas del club. La lesión de Tomás Aranda habilitó un cupo extra atado a esa baja, con un plazo concreto: el permiso de la AFA vencía el lunes 14 de septiembre a las 20. Rodolfo Arruabarrena pidió sumar una variante para el mediocampo y la dirigencia movió rápido por el volante, pero el reloj ganó.
Desde Córdoba, la voluntad no acompañaba. De Felippe había explicado apenas horas antes del cierre: “Estamos al tanto de lo de Matías Galarza y Boca. Nosotros queremos que se quede. Pero si la dirigencia y él deciden irse, listo. Es su futuro también”. El problema era deportivo y económico a la vez: Galarza era una pieza importante del equipo y Talleres no tenía margen para reemplazar a un titular en pleno torneo. Independiente también había consultado por sus condiciones, aunque tampoco logró concretar la llegada.
No era la primera vez que el nombre del volante sonaba en Boca: Matías Galarza había estado cerca de llegar a mediados de 2024, pero el traspaso no se concretó y terminó en Talleres a cambio de 3,6 millones de euros. Surgido de las inferiores de Argentinos Juniors, tiene contrato con el Matador hasta diciembre de 2028 y, según Transfermarkt, una cotización de 5,5 millones.
La caída representa un golpe para Juan Román Riquelme y para el cuerpo técnico, que habían identificado a Galarza como una alternativa para ampliar las variantes del mediocampo. Con el libro cerrado y sin refuerzos adicionales en este 2026, Arruabarrena afrontará los últimos tres meses del año con 29 futbolistas para la Copa Sudamericana, el Torneo Clausura y la Copa Argentina. El DT ya avisó que pretende el retorno de Jabes Saralegui, a préstamo en Tigre hasta fin de año: si la vuelta no se da ahora, quedará reservada para diciembre.
