(ARGENTINA) La posible llegada de Rodolfo Arruabarrena a Boca Juniors no solo abre interrogantes sobre el futuro futbolístico del equipo, sino también sobre quiénes lo acompañarán en caso de concretarse su regreso. Mientras la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme avanza en las negociaciones para definir al nuevo entrenador, comienzan a conocerse detalles de la estructura de trabajo que tendría el Vasco en esta nueva etapa.
El ex defensor aparece como uno de los principales candidatos para asumir la conducción del plantel profesional en un contexto complejo. Boca atraviesa un período de reconstrucción deportiva y la dirigencia considera que la experiencia y el conocimiento del club pueden ser factores determinantes para encarar una transición ordenada. En ese marco, Arruabarrena apostaría por un grupo de colaboradores con los que mantiene una relación profesional de larga data.
Los hombres de confianza del Vasco
Uno de los nombres que integraría el cuerpo técnico es Diego Markic, quien se desempeñaría como ayudante de campo. Se trata de uno de los colaboradores más cercanos a Arruabarrena y una pieza habitual en los equipos que encabezó durante su carrera como entrenador. Su función estaría vinculada al trabajo diario con los futbolistas, la planificación de los entrenamientos y el análisis táctico de los rivales.
Junto a Markic también aparece Gustavo Roberti, quien tendría a su cargo la preparación física del plantel. Roberti cuenta con una extensa trayectoria en el fútbol profesional y acompañó al Vasco en diferentes experiencias dentro y fuera del país. La confianza construida durante años de trabajo conjunto es uno de los aspectos que explican su presencia en el proyecto que podría desembarcar en la Ribera.
Experiencia y conocimiento del mundo Boca
La dirigencia considera que uno de los puntos fuertes de este eventual cuerpo técnico es que varios de sus integrantes conocen las exigencias que implica trabajar en Boca. La experiencia previa en el club y la convivencia con escenarios de máxima presión podrían facilitar la adaptación a una realidad donde los resultados suelen marcar el rumbo de cualquier proceso.
Además, la continuidad de una metodología ya consolidada permitiría acelerar los tiempos de trabajo. Al tratarse de profesionales que vienen compartiendo funciones desde hace años, existe una dinámica aceitada que podría trasladarse rápidamente al día a día del plantel. Esa coordinación interna es vista como una ventaja en un momento en el que Boca busca respuestas inmediatas.
Si finalmente se confirma la llegada de Arruabarrena, el club no solo incorporará a un entrenador identificado con su historia, sino también a un equipo de trabajo con experiencia, conocimiento institucional y recorrido conjunto. La apuesta apunta a construir una estructura sólida desde el inicio para recuperar estabilidad y volver a posicionar al equipo entre los principales protagonistas del fútbol argentino.

