(ARGENTINA) Boca perdió 1-0 ante Vasco da Gama en la Bombonera, por la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana. La revancha está programada para el martes 20 de octubre a las 21.30 y el equipo necesita ganar para conservar la posibilidad de llegar a la final.
Un triunfo por un gol de diferencia mandará la definición a los penales; una victoria por dos o más goles le dará la clasificación directa. Si empata o vuelve a perder, quedará eliminado. Los goles de visitante no cuentan como criterio de desempate, por lo que un 2-1, un 3-2 u otro resultado con una diferencia de un tanto no alcanza para avanzar: en ese escenario, la serie se resolverá desde los doce pasos.
El Maracaná sigue bajo disputa judicial
El sábado, la jueza Suely Lopes Magalhães había concedido una cautelar a favor de los concesionarios del Maracaná. El martes, a las 7.11, el juez Domingos de Almeida Neto anuló esa medida y restableció la orden de ceder el estadio. Horas después, el consorcio Fla-Flu, integrado por Flamengo y Fluminense y encargado de administrar el Maracaná, presentó otro recurso para impedir que Vasco recibiera allí a Boca y pidió suspender la seguridad del encuentro.
El Maracaná figura como sede prevista, aunque la Conmebol todavía no había confirmado el lugar. Si una nueva resolución judicial impide jugar allí, la revancha podría mudarse a Asunción. Vasco no puede recibir a Boca en São Januário: el estadio no llega al mínimo de 30.000 espectadores exigido por la Conmebol ni cumple el requisito de ofrecer 4.000 localidades para el público visitante. La dirigencia del club también rechazó el Nilton Santos, de Botafogo, por su césped sintético.
Pedrinho, presidente de Vasco, contó que se enteró del nuevo recurso mientras viajaba: “Venía dentro del ómnibus y me enteré que el consorcio entró en la Justicia nuevamente y existe ese aviso de la Conmebol que se podría cambiar el partido de Brasil para Paraguay”. El dirigente calificó el reclamo como “una cobardía con la institución” y advirtió que su equipo podía jugar la revancha “fuera de su Estado, fuera de su país”. Pedrinho también cuestionó el planteo por el uso del estadio: “Nosotros sabemos que un partido no estropearía el césped. A pesar de nunca haber tenido un conflicto así directo con el presidente del Flamengo, la situación pasó a una cosa menos técnica y mucho más para ver quién tiene más fuerza para prevalecer, y eso es un prejuicio, porque yo no estoy haciendo fuerza para ganar, para decir que soy poderoso, cero. Es porque yo necesito jugar”. José Boto, presidente de Flamengo, sostuvo: “Preocupa pagar por tu casa y que venga otra persona y haga una fiesta”.
Vasco reanudó la venta de entradas tras el fallo y llegó a cerca de 50.000 localidades. En una publicación en redes sociales, el club afirmó que se habían agotado las 70.000 entradas disponibles para la revancha en el Maracaná: “El Maraca es nuestro! ¡Boletos agotados para el partido de vuelta de la semifinal de la Conmebol Sudamericana en el Maracaná! ¡Vamos juntos por el Vasco!”.
El ganador de la serie se clasificará a la final de la Copa Sudamericana, prevista para el sábado 21 de noviembre en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla, Colombia. La otra semifinal enfrenta a Atlético Mineiro y Montevideo City Torque. El Tribunal Superior de Justicia de Río de Janeiro debe resolver en los próximos días dónde se jugará la revancha.
