(ARGENTINA) Vasco da Gama no podrá recibir a Boca en su estadio por el partido de vuelta de la semifinal de la Copa Sudamericana y, por eso, la dirigencia del club brasileño evalúa presentar una acción judicial para garantizar el uso del Maracaná. La revancha está programada para la semana del 20 de octubre y la sede todavía no está definida. El conflicto se resolvió recién en los próximos días, cuando Flamengo y Fluminense definan su postura.
El problema de la localía es reglamentario. La Conmebol exige que los estadios de semifinales tengan al menos 30.000 localidades, pero el São Januário cuenta apenas con 20.419, por lo que quedó descartado para albergar el duelo ante el Xeneize. La única salida dentro de la regla es mudar el partido a otro escenario de Río de Janeiro.
El principal obstáculo para que Vasco juegue en el Maracaná es Flamengo: si avanza a las semifinales de la Copa Libertadores, también necesitará el estadio esa misma semana para la vuelta de su serie, con lo cual la superposición de fechas se volvería casi imposible de resolver. Ante la posibilidad de un rechazo, la dirigencia carioca no descarta recurrir a la Justicia si Flamengo o Fluminense se niegan a ceder el estadio, que fue escenario de las finales de los Mundiales de 1950 y 2014.
Mientras espera esa definición, el Cruzmaltino maneja dos alternativas. La más accesible es el estadio Nilton Santos, casa de Botafogo, eliminado de la Sudamericana y sin compromisos en esas fechas. La otra pasa por su propia cancha: instalar tribunas tubulares en el São Januário para elevar el aforo y alcanzar la capacidad que exige la Conmebol.
La serie y el regreso de Boca a Río
La serie arrancará entre el 13 y el 14 de octubre, con horario a confirmar, y Vasco será local en la ida porque Boca llegó a esta instancia cayendo desde la Libertadores. El conjunto brasileño fue el primer semifinalista del torneo: venció 2-0 a Independiente Santa Fe en Brasil después del 0-0 de la ida. El Xeneize, por su parte, dejó en el camino a San Pablo con un 1-0 en La Bombonera, gol de Miguel Merentiel, y un 1-1 en el Morumbí, donde Leandro Lozano marcó su primer gol con la camiseta y contó: “Perdí un compañero en esta cancha”, en referencia a Juan Izquierdo, su excompañero en Nacional que murió hace dos años en ese estadio.
Volver a Río de Janeiro trae para Boca un recuerdo difícil: la última visita fue el 4 de noviembre de 2023, cuando perdió 2-1 en el alargue ante Fluminense la final de la Copa Libertadores en el Maracaná. Ahora llega con una racha de 12 partidos sin derrotas y con un historial favorable en esta competencia, donde nunca quedó eliminado en cuartos de final: avanzó en 2004 ante Cerro Porteño y en 2005 ante Internacional, y en ambos casos terminó campeón. Además, la campaña ya dejó 3.100.000 dólares en premios, entre ellos 800 mil por meterse entre los cuatro mejores y 125 mil por ganar la ida ante los paulistas. “Necesitamos salir campeones de algo, pero hay que ir tranquilos”, había anticipado el técnico Rodolfo Arruabarrena tras la clasificación.
El paso a la final tiene fecha y sede confirmadas: se jugará el sábado 21 de noviembre en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, en Barranquilla, Colombia. Queda pendiente, en cambio, el escenario de la vuelta ante Vasco, que dependerá de las gestiones del club brasileño, la postura de Flamengo y Fluminense, y la posible intervención judicial.

