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Boca en la Copa

En Brasil anticipan un conflicto que sacude a Vasco da Gama antes de jugar contra Boca

El cruzmaltino no puede usar São Januário por el reglamento y apunta al Maracaná, una gestión que tensa la relación con Flamengo y Fluminense.

Boca
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(ARGENTINA) Boca tendrá un rival en crisis institucional antes de pisar la cancha: Vasco da Gama no podrá jugar la vuelta de la semifinal de la Copa Sudamericana en su estadio y hará un pedido especial a la Conmebol para llevar el partido al Maracaná, una gestión que puede terminar en un conflicto con Flamengo y Fluminense.

El problema es reglamentario. La competencia exige que los encuentros de semifinales se disputen en escenarios con capacidad mínima de 30.000 espectadores, y São Januário cuenta apenas con 20.419 localidades. Por eso quedó descartado para recibir la revancha, programada para la semana del 20 de octubre, y la dirigencia del Cruzmaltino tiene como principal objetivo trasladar el partido al mítico estadio carioca.

El pedido, sin embargo, choca con los dueños de casa. La dirigencia de Vasco analiza recurrir a la Justicia si Flamengo o Fluminense se niegan a facilitar el Maracaná, algo que podría agravarse si Flamengo avanza a las semifinales de la Copa Libertadores: en ese caso, el Mengão tendría que disputar en ese mismo período el partido de vuelta de su serie, con lo cual la superposición de fechas se volvería casi imposible de resolver.

Mientras se define ese frente, Vasco maneja alternativas. El Nilton Santos, estadio de Botafogo, aparece como opción más accesible porque no tendría el inconveniente de la superposición y podría albergar el duelo ante Boca. El club también evalúa una salida dentro de su propia casa: instalar tribunas tubulares en São Januário para elevar el aforo y alcanzar la capacidad que exige la Conmebol.

El cruce y el regreso de Boca a Río

La serie arrancará entre el 13 y el 14 de octubre, con horario a confirmar, y Vasco definirá como local porque Boca llegó a esta instancia cayendo desde la Libertadores. El conjunto carioca fue el primer semifinalista del torneo: venció 2-0 a Independiente Santa Fe en Brasil después del 0-0 de la ida. El Xeneize, por su parte, dejó en el camino a San Pablo con un 1-0 en La Bombonera, gol de Miguel Merentiel, y un 1-1 en el Morumbí, donde Leandro Lozano marcó su primer gol con la camiseta y contó: “Perdí un compañero en esta cancha”, en referencia a Juan Izquierdo, su compañero en Nacional que murió hace dos años en ese estadio.

El paso a semifinales también dejó números importantes para la economía del club: Boca acumula 3.100.000 dólares en premios por su campaña, entre ellos 800 mil por meterse entre los cuatro mejores y 125 mil por ganar la ida ante los paulistas. El desglose previo marca 500 mil dólares por eliminar a O’Higgins, 600 mil por dejar atrás a Recoleta y 700 mil por llegar a cuartos. “Necesitamos salir campeones de algo, pero hay que ir tranquilos”, había anticipado el técnico Rodolfo Arruabarrena tras la clasificación.

Río de Janeiro trae para Boca un recuerdo difícil: la última visita fue el 4 de noviembre de 2023, cuando perdió 2-1 ante Fluminense en el Maracaná por la final de la Copa Libertadores, en el alargue, y quedó otra vez a las puertas de la séptima. Ahora podría volver a ese escenario, aunque con una motivación distinta: el club llegó con una racha de 12 partidos sin derrotas y nunca quedó eliminado en cuartos de final de esta competencia, donde avanzó en 2004 ante Cerro Porteño y en 2005 ante Internacional y terminó campeón. Si supera al Vasco, la final será el sábado 21 de noviembre en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, en Barranquilla, Colombia.