(ARGENTINA) “En este momento estamos evaluando todas las posibilidades. Incluso São Januário, Maracaná y Engenhão. Nuestra prioridad es jugar en Río”, explicó Admar Lopes, director deportivo de Vasco da Gama, sobre dónde recibirá a Boca en la semifinal de la Copa Sudamericana. El dirigente confirmó que las tres sedes siguen sobre la mesa, a un mes de la serie.
“Aún no tenemos todos los datos ni las conversaciones con Conmebol en ese sentido”, sostuvo Lopes, quien aclaró que el club brasileño todavía no inició gestiones formales ante el ente continental. “Por la experiencia que tengo, la CBF, con la Conmebol, sí puede interferir y sí puede participar en esa elección. Pero, como dije desde el principio, nosotros aún no hemos tomado una decisión y no hay ningún tipo de contacto con la Conmebol. En los próximos días van a tener novedades”, agregó.
El problema de fondo es reglamentario. La Conmebol exige estadios con una capacidad mínima de 30.000 espectadores a partir de las semifinales y São Januário, la cancha de Vasco, no alcanza esa cifra. Por eso el Maracaná apareció desde un primer momento como el escenario deseado para la revancha ante el equipo de Rodolfo Arruabarrena.
Los obstáculos para llegar al Maracaná
El coliseo carioca, sin embargo, no es una opción sencilla. El estadio es administrado por el consorcio Fla-Flu y Vasco viene de un conflicto por su utilización: intentó llevar allí su partido contra Vitória por la Copa de Brasil, recibió una negativa por el estado del campo de juego y recurrió a la Justicia sin éxito. Además, Flamengo y Fluminense siguen disputando la Libertadores y podrían necesitar el estadio en las mismas semanas. Al calendario se suma otro dato en contra: Flamengo definirá de local en ese estadio la misma semana de la semifinal, con un solo día de diferencia entre ambos partidos, un escenario que la organización no le daría al club carioca.
Ante ese panorama, el Nilton Santos, cancha de Botafogo, cumple con la capacidad exigida y aparece como el principal plan alternativo. Vasco, igualmente, no resignó São Januário: en 2025, Independiente del Valle fue autorizado por la Conmebol a disputar una semifinal de la Sudamericana en el Banco Guayaquil pese a estar por debajo de los 30.000 lugares exigidos, un antecedente que el club brasileño podría usar para pedir una excepción. “Todavía no tomamos una decisión y no hay ningún tipo de contacto con Conmebol”, remarcó Lopes.
Boca llegó a esta instancia tras eliminar a San Pablo como visitante, una eliminación que generó malestar en el club paulista por el arbitraje de la serie. Vasco, por su parte, venció a Independiente Santa Fe y se metió en semifinales. “Necesitamos salir campeones de algo, pero hay que ir tranquilos”, dijo Arruabarrena sobre el objetivo xeneize.
El cruce con el equipo brasileño es solo uno de los cinco frentes que mantiene Boca en el cierre de 2026: la Copa Sudamericana, la Copa Argentina —con los cuartos de final pendientes—, el Torneo Clausura, la tabla anual y el Trofeo de Campeones. En el campeonato local acumula 44 puntos y está a cuatro unidades de Independiente Rivadavia, líder de la clasificación anual. Ganar la Sudamericana, además, daría acceso a la Recopa —que Boca ya levantó en 1990, 2005, 2006 y 2008— y aseguraría la Libertadores 2027.

