(ARGENTINA) Juan Román Riquelme sigue enfocado en reforzar el ataque de Boca antes del cierre del mercado de pases, pero volvió a encontrarse con un obstáculo. Mientras las negociaciones por David Romero parecen haberse enfriado por las altas pretensiones económicas de Tigre, el presidente xeneize sondeó la situación de Rodrigo Castillo. Sin embargo, la respuesta del delantero no fue la que esperaba.
El atacante de 27 años, que brilló con Lanús y fue transferido a Fluminense a comienzos de 2026, apareció como una alternativa para potenciar el frente ofensivo del equipo de Rodolfo Arruabarrena. Según informó el periodista Claudio Civiello en la plataforma Kick, desde Boca se comunicaron para conocer su situación y evaluar la posibilidad de incorporarlo.
La decisión de Castillo que cambia los planes de Boca
La consulta de Boca encontró una postura firme por parte del futbolista. Castillo dejó en claro que su intención es continuar en Fluminense, pelear por un lugar y terminar la temporada en el fútbol brasileño, por lo que descartó la posibilidad de regresar al fútbol argentino en este mercado.
La decisión llamó la atención porque el delantero no atraviesa su mejor momento en el conjunto carioca. En las últimas semanas perdió protagonismo y dejó de sumar minutos con regularidad, una situación que Boca buscaba aprovechar para intentar negociar su salida.
Desde su llegada al “Tricolor”, Castillo disputó 19 encuentros entre todas las competencias y alternó titularidades con ingresos desde el banco de suplentes. Sin embargo, en la parte más reciente de la temporada quedó relegado en la consideración del cuerpo técnico, aunque eso no modificó su intención de seguir en Brasil.
La negativa obliga a Riquelme a seguir buscando un centrodelantero. El principal objetivo continúa siendo David Romero, pero Tigre pretende 12 millones de dólares por su ficha, una cifra que Boca considera demasiado elevada y que, por el momento, no está dispuesto a pagar.
Con dos alternativas que hoy aparecen muy complicadas, el Consejo de Fútbol acelera la búsqueda de un “9” antes del cierre del libro de pases. El tiempo comienza a jugar en contra y en el club entienden que incorporar un delantero es una prioridad para afrontar el segundo semestre.