(ARGENTINA) “Se recuperó”, sintetizó Rodolfo Arruabarrena tras la vuelta de Rodrigo Battaglia a los entrenamientos con el resto del plantel de Boca. El mediocampista participó de un reducido con sus compañeros después del triunfo ante San Pablo y quedó más cerca de volver a estar a disposición del cuerpo técnico, en plena recta final de la temporada.
El último partido oficial de Battaglia se remonta a diciembre de 2025, en la semifinal del Torneo Clausura frente a Racing, cuando ingresó en los minutos finales de la eliminación de Boca. El volante fue operado el 3 de febrero de 2026 por una tendinopatía insercional crónica del tendón de Aquiles derecho, una lesión que se le había agravado durante la pretemporada de verano. Sumados los meses previos a la cirugía y los posteriores, Battaglia acumuló aproximadamente nueve meses de inactividad futbolística.
Durante la rehabilitación combinó trabajos livianos en el campo con tareas de fortalecimiento en el gimnasio y, en algunas etapas, entrenó junto a Leandro Paredes. En el club llevarán su evolución con cautela y, por ahora, no establecieron una fecha concreta para su regreso oficial a las canchas. La prioridad es que Battaglia recupere ritmo, sensaciones y tolerancia a las cargas después de tanto tiempo sin competencia.
El plan de regreso tiene hitos marcados. Si los tiempos se mantienen según lo previsto, Battaglia podría integrar la lista de concentrados para el partido contra Racing por la Copa Argentina y, después, sumar sus primeros minutos ante Unión en La Bombonera el 4 de octubre. El retorno no sería como titular: el cuerpo técnico buscaría llevarlo de a poco tras tantos meses sin jugar.
El mediocampista de 35 años aparece, en la práctica, como un refuerzo interno. Habitualmente volante central, el ex Atlético Mineiro también tiene experiencia como defensor y puede ocupar distintas posiciones, algo útil en una zona media desgastada por el calendario. Boca afronta una seguidilla exigente entre el Torneo Clausura, la Copa Argentina y las semifinales de la Copa Sudamericana: tras eliminar a São Paulo, tendrá a Vasco da Gama como próximo rival internacional en octubre, en la recta final del año en la que pelea por cuatro títulos y la clasificación a la Libertadores 2027.
Las bajas que adelgazan el plantel
La vuelta de Battaglia toma relevancia por el contexto de lesiones que atraviesa el grupo. Agustín Marchesín, de 38 años, sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha a mediados de abril, ante Barcelona de Guayaquil por Copa Libertadores, y no volvería a ser exigido en alto nivel antes de noviembre o diciembre. Su contrato vence el 31 de diciembre y, a priori, no sería renovado; por eso el club contrató al colombiano Álvaro Montero sabiendo que no podría contar con el ex Lanús en lo que resta del calendario.
Tomás Aranda y Adam Bareiro tampoco volverán a jugar en 2026. El enganche de 19 años se fracturó el peroné derecho en la entrada en calor de un entrenamiento después del empate con Racing en Avellaneda por el Torneo Clausura, a fines de agosto, y se proyecta que llegue a la pretemporada de enero. Bareiro, que no juega desde el 9 de mayo por un doble desgarro en el complejo aductor y el recto anterior del abdomen izquierdo, fue operado de una hernia de disco lumbar; por su baja, los directivos buscaron un reemplazo en el mercado: Enner Valencia. Descartada la llegada de Matías Galarza —Talleres pedía cerca de 6 millones de dólares y Boca ofreció 4 millones por el 60% del pase, con el Genk conservando el 40% restante—, el libro de pases se cerró con cuatro refuerzos: Montero, Leandro Lozano, Sebastián Villa y el propio Valencia. El plantel afrontará los últimos tres meses del año con 29 futbolistas, mientras Ayrton Costa, recuperado de un desgarro, también volverá a trabajar con normalidad a la brevedad.
