(ARGENTINA) La llegada de la NFL complica a Boca, que todavía no tiene definida la sede de la revancha de la semifinal de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama, prevista para el 20 de octubre. El estadio recibirá el domingo 27 de septiembre su primer partido de temporada regular de la NFL, entre Baltimore Ravens y Dallas Cowboys.
El Maracaná viene siendo observado desde hace semanas por el estado de su césped, que recibió críticas de jugadores de Flamengo y Fluminense. La administración reconoció que el campo no está en las condiciones deseadas y presentó un cronograma especial de mantenimiento. Esta semana, además, la superficie recibió refuerzos con fibra sintética antes del partido de fútbol americano.
El calendario del estadio suma compromisos apenas terminada la actividad de la NFL. El Maracaná tiene previsto recibir Fluminense-Coritiba el 8 de octubre, Flamengo-Fluminense el 11 y Fluminense-Palmeiras, por la Copa Libertadores, el 14. Cinco días después está programada la revancha de la Copa Sudamericana entre Vasco da Gama y Boca, aunque el escenario todavía no fue confirmado.
Vasco da Gama pidió formalmente jugar en el Maracaná porque São Januário no alcanza el mínimo de 30.000 espectadores exigido por Conmebol para una semifinal. El consorcio que administra el estadio, integrado por Flamengo y Fluminense, mantiene su negativa a sumar el partido a una agenda cargada. El Estadio Olímpico Nilton Santos aparece como alternativa, aunque su césped sintético no convence al club brasileño, que también gestiona ante la confederación la posibilidad de jugar en su propia cancha.
La oferta de Vasco da Gama que Boca rechazó
Boca rechazó la propuesta de Vasco da Gama para reducir la cantidad de entradas destinadas a los visitantes y dejó sin acuerdo la sede de la revancha de la Copa Sudamericana. El club brasileño ofrecía alrededor de 2.500 localidades para los hinchas argentinos e incluía un esquema de reciprocidad cuando el equipo jugara en la Bombonera. Boca aceptaría disputar el encuentro en São Januário, pero exige recibir las 4.000 localidades fijadas por el reglamento.
São Januário tiene una capacidad habilitada de 20.419 espectadores, por debajo del mínimo de 30.000 que Conmebol exige para una semifinal. El manual de la competencia también fija un piso de 4.000 entradas para el club visitante, por lo que la propuesta no resolvía ni el requisito de aforo del estadio ni la cantidad mínima de localidades para Boca.
Juan Román Riquelme participó de la reunión de coordinación que Conmebol realizó en Luque junto con representantes de los cuatro semifinalistas. Durante ese encuentro, los dirigentes de Vasco da Gama plantearon trasladar la revancha a São Januário. Boca no puso reparos iniciales al escenario, pero cambió su posición cuando conoció la cantidad ofrecida para sus hinchas. La serie comenzará el martes 13 de octubre a las 21.30 en la Bombonera y terminará una semana después en Brasil; el ganador avanzará a la final de la Copa Sudamericana, prevista para el 21 de noviembre en Barranquilla.
