(ARGENTINA) Boca ya sabe qué plantel tendrá hasta fin de año: Rodolfo Arruabarrena no podrá contar con Agustín Marchesín, Tomás Aranda ni Adam Bareiro hasta 2027 por sus respectivas lesiones, y en contrapartida recuperará a Rodrigo Battaglia, el “refuerzo” que se sumará desde octubre al último tramo de la temporada. El equipo lucha por cuatro títulos y la clasificación a la Libertadores 2027.
El caso de Marchesín es el más delicado. El arquero de 38 años sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha a mediados de abril, en el duelo ante Barcelona de Guayaquil por Copa Libertadores. En el mejor de los casos volvería a hacer trabajos de campo el mes que viene, aunque su contrato vence el 31 de diciembre y, a priori, no sería renovado. El club contrató a Álvaro Montero sabiendo que no podría contar con él en lo que resta del calendario.
Tomás Aranda se fracturó el peroné derecho en la entrada en calor de un entrenamiento después del empate con Racing en Avellaneda por el Torneo Clausura, a fines de agosto. El cuerpo médico y técnico preservará a la joya de inferiores todo el tiempo que sea necesario: si la evolución sigue los tiempos previstos, el enganche de 19 años llegará a la pretemporada de enero junto al resto del plantel.
Adam Bareiro, en tanto, arrastró un fuerte desgarro el día de la eliminación en el Torneo Apertura frente a Huracán en la Bombonera, lo que incluso lo marginó de la lista de convocados para el Mundial con Paraguay. Luego, un tratamiento lumbar derivó en una operación de hernia de disco que lo alejará de las canchas hasta fin de año. Por su baja, los dirigentes buscaron un reemplazo en el mercado: Enner Valencia.
El regreso más inmediato será el de Battaglia. El volante de 35 años fue intervenido a principios de febrero por la rotura del tendón de Aquiles derecho y quedaría a disposición a partir de octubre, cumplidos ocho meses de la operación. Podría sumar minutos contra Unión de Santa Fe y hasta integrar la lista de concentrados en el compromiso anterior ante Racing por Copa Argentina. A la brevedad, el otro que volverá a trabajar con normalidad después de un desgarro es Ayrton Costa.
El mercado cerró sin Galarza
Boca descartó sumar más incorporaciones y cerró el libro de pases con los cuatro refuerzos que ya tenía: Montero, Leandro Lozano, Sebastián Villa y Enner Valencia. La decisión de la dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme se conoció horas después de que se cayera la llegada de Matías Galarza, el mediocampista de 24 años de Talleres que había pedido el cuerpo técnico. El club contaba con un cupo extra habilitado por la lesión de Aranda —el plazo de la AFA venció el lunes 14 de septiembre a las 20—, pero evaluó alternativas incluso pasado el límite y finalmente no presentó un quinto refuerzo. La tratativa se trabó por los números: Talleres pedía cerca de 6 millones de dólares y Boca ofreció 4 millones por el 60% del pase, con el Genk de Bélgica conservando el 40% restante. Galarza llegó a acordar su contrato, pero ese entendimiento individual no alcanzó. Horas antes del cierre, el entrenador de Talleres, Omar De Felippe, explicó: “Estamos al tanto de lo de Matías Galarza y Boca. Nosotros queremos que se quede. Pero si la dirigencia y él deciden irse, listo. Es su futuro también”.
El plantel afrontará los últimos tres meses del año con 29 futbolistas para la Copa Sudamericana, el Torneo Clausura y la Copa Argentina. La venta de Kevin Zenón al Atlas de México, cercana a los 5 millones de dólares, y las salidas de Edinson Cavani, Ander Herrera y Marcelo Saracchi, entre otros, adelgazaron un grupo que además deberá definir el futuro de Javier García y Ángel Romero, cuyos contratos vencen el 31 de diciembre. El próximo paso es deportivo: la revancha de los cuartos de final de la Sudamericana ante San Pablo, con el equipo concentrado en Brasil.

