(ARGENTINA) El entrenador de Boca Juniors, Rodolfo Arruabarrena, dejó un mensaje directo hacia la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme: el puesto que debe reforzarse sí o sí en este mercado de pases es la zaga central. Sin rodeos ni matices, el técnico marcó como prioridad absoluta la incorporación de un marcador central con experiencia para el segundo semestre.
La decisión llega luego de cerrar la llegada del lateral uruguayo Leandro Lozano, pero lejos de conformarse, el cuerpo técnico entiende que el equipo necesita una mejora estructural en la última línea. La preocupación principal está en la falta de alternativas consolidadas en el puesto y en la necesidad de acompañar a los jugadores jóvenes con jerarquía.
La búsqueda de un central con experiencia
Arruabarrena considera que el equipo no puede afrontar los compromisos decisivos del segundo semestre sin un defensor central de recorrido. La intención es clara: elevar la competencia interna y evitar que la responsabilidad recaiga exclusivamente sobre el juvenil Lautaro Di Lollo. En ese sentido, el técnico exige un refuerzo inmediato que se adapte rápido al ritmo del fútbol argentino.
El principal apuntado por el Consejo de Fútbol es el colombiano Jhohan Romaña, actualmente en San Lorenzo de Almagro. Su rendimiento en la liga local y su conocimiento del torneo lo convierten en el candidato que más convence al entrenador, que lo considera ideal para ordenar la defensa.
Sin embargo, la negociación no es sencilla. San Lorenzo de Almagro mantiene una postura firme y exige cifras superiores a las ofrecidas por Boca Juniors. La diferencia económica entre ambas partes complica el avance de la operación y mantiene la definición en suspenso.
Alternativas y plan B en el mercado
Mientras las charlas por Romaña siguen abiertas, la dirigencia xeneize activó alternativas para no quedar condicionada. Uno de los nombres que vuelve a aparecer es el de Alan Franco, actualmente en São Paulo FC, un jugador con experiencia internacional y pasado en el fútbol argentino.
El zaguero de 29 años ya había sido seguido en mercados anteriores y vuelve a estar en consideración como una opción concreta. Su continuidad en el club brasileño no es sencilla de destrabar, pero representa un perfil distinto que también interesa al cuerpo técnico.
En conclusión, el mensaje de Arruabarrena fue contundente: la incorporación de un marcador central no es negociable. La dirigencia trabaja contra reloj para cumplir con el pedido del entrenador y reforzar un sector clave pensando en los desafíos que se vienen.

