(ARGENTINA) Tomás Aranda, de 19 años, evoluciona favorablemente de la fractura del peroné de la pierna derecha y en Boca se ilusionan con que pueda volver a jugar antes de fin de año. Si la recuperación mantiene este ritmo, podría sumarse al grupo a mediados de noviembre, aunque ese paso no significaría que esté listo de inmediato para competir.
El 14 de noviembre es una posible fecha para su regreso a la competencia, en la semifinal de la Copa Argentina ante Banfield. Tato Aguilera planteó esa posibilidad, pero no se trata de una confirmación médica. “Atención Aranda. Mediados de noviembre. Apuntan aBanfield el 14 de noviembre para la semifinal de la Copa Argentina”, dijo Aguilera.
La rehabilitación y los plazos de Aranda
La lesión ocurrió el 26 de agosto durante un entrenamiento en el predio de Ezeiza. Tomás Aranda intentó cambiar de dirección, el botín derecho se le quedó clavado en el césped y los estudios confirmaron una fractura en la zona de unión del peroné con la tibia. Fue operado el 27 de agosto y comenzó entonces la rehabilitación, con trabajos de kinesiología y luego de gimnasio. En las últimas semanas sumó ejercicios específicos y bicicleta fija; hace algunos días empezó con movimientos suaves en el campo, todavía sin pelota.
El cuerpo técnico busca no apurar los plazos de recuperación. Sumarse a los entrenamientos grupales no garantizaría que pudiera jugar enseguida: después necesitaría algunas semanas más para recuperar ritmo futbolístico. Rodolfo Arruabarrena tendrá que decidir si lo arriesga en la recta final del año, ya que utilizar a un jugador después de cuatro meses de inactividad podría resultar contraproducente.
La recuperación se había estimado entre cuatro y seis meses, y la reincorporación a los entrenamientos colectivos estaba proyectada para enero de 2027. El regreso a la competencia también se contemplaba para ese año, sin una fecha confirmada para su primer partido. Otra proyección ubicó una posible vuelta a los entrenamientos grupales a mediados de noviembre, si la evolución continúa favorablemente.
Antes de lesionarse, Aranda se había consolidado en Primera y ganado un lugar entre los titulares. En 2026 disputó 32 partidos oficiales, convirtió un gol y dio tres asistencias; también había recibido la camiseta número 10. Su juego entre líneas y su capacidad para generar situaciones de peligro lo habían convertido en un recurso del ataque, y su crecimiento lo ubicó entre los jóvenes con mayor proyección del plantel.
Para mediados de noviembre, Boca ya habrá terminado la fase regular del Clausura y sabrá si jugará las finales de la Copa Sudamericana y la Copa Argentina. Ese calendario coincide con la posible vuelta de Aranda a la competencia, aunque su participación dependerá de cómo complete la rehabilitación y de la decisión de Arruabarrena.
