Leonel Flores vivió una montaña rusa de emociones durante la clasificación de Boca a la final de la Copa Sudamericana. El delantero había sido protagonista de una noche importante en el Maracaná, pero el descuento de Vasco da Gama, que puso en riesgo la clasificación del Xeneize, lo dejó golpeado anímicamente. El juvenil sintió que había tenido responsabilidad en la jugada y no pudo contener las lágrimas cuando salió reemplazado.
Boca ganaba 2-0 y parecía tener controlada la revancha, pero el conjunto brasileño encontró el descuento y volvió a emparejar la serie. En ese momento de máxima tensión, Flores quedó afectado por la acción defensiva en la que se le escapó la marca. La posibilidad de que se complicara el pase a la final profundizó su angustia, justo cuando el equipo necesitaba mantener la concentración para sostener la ventaja.
Poco después, Rodolfo “Vasco” Arruabarrena decidió realizar modificaciones y mandó a la cancha a Enner Valencia y Alan Velasco. Uno de los jugadores que dejó el campo fue Flores, quien caminó hacia el banco de suplentes visiblemente triste. Según relató el periodista Diego Monroig, el atacante tenía lágrimas en los ojos y, una vez sentado, rompió en llanto. Rodrigo Battaglia se acercó para consolarlo en ese momento de frustración.
El gol de Paredes y el desahogo de Flores
La historia cambió cuando Leandro Paredes apareció para marcar el tanto que terminó de encaminar la clasificación de Boca. El gol desató el festejo del banco de suplentes y permitió que el equipo recuperara la tranquilidad en una serie que se había complicado inesperadamente. Para Flores, la conquista del capitán significó mucho más que una ventaja deportiva: también fue una oportunidad para liberar la tensión que había acumulado después del descuento brasileño.
De acuerdo con el relato de Monroig, el delantero celebró el tanto con una intensidad especial y llegó a pedirles disculpas a los hinchas de Boca. Después, abrazó a Paredes en una escena cargada de emoción, como una muestra de agradecimiento por el gol que le devolvió la calma al equipo. El gesto reflejó cuánto le había afectado sentirse responsable de una jugada que podía cambiar el desenlace de la semifinal.
La noche de Flores también tuvo un capítulo de revancha fuera de la cancha. Después de la clasificación, el atacante publicó en Instagram una imagen que imitaba una provocación previa de Thiago Mendes, futbolista de Vasco da Gama, quien había chicaneado a Boca tras el encuentro de ida. En la foto, el juvenil aparecía rompiendo el escudo del equipo brasileño y acompañó la publicación con emojis que pedían silencio. Aunque luego borró la historia, la imagen ya se había viralizado en las redes sociales.
Así, Flores pasó de la angustia por el descuento a la alegría por una clasificación que Boca consiguió con carácter. El abrazo con Paredes y el festejo del gol dejaron una de las postales emotivas de la noche en Río de Janeiro, en una serie que también estuvo atravesada por las provocaciones y la rivalidad entre ambos equipos.

