(ARGENTINA) Tomás Aranda, de 19 años, empezó a realizar trabajos livianos mientras se recupera de la fractura en la pierna derecha y su evolución es positiva. El mediocampista ofensivo de Boca Juniors todavía debe completar distintas etapas antes de volver a entrenarse con normalidad junto al plantel. La actividad actual muestra avances, pero no equivale a una habilitación para competir.
La lesión ocurrió durante un entrenamiento en el predio de Ezeiza, a fines de agosto. Aranda intentó cambiar de dirección y el botín derecho le quedó clavado en el césped; los estudios confirmaron una fractura en la zona de unión del peroné con la tibia. Fue operado el 27 de agosto y, desde entonces, la rehabilitación lo mantiene fuera de la competencia.
La recuperación fue estimada entre cuatro y seis meses, y Tomás Aranda no estaría disponible para la recta final de la temporada. Por tratarse de una lesión ósea, el proceso requiere paciencia y seguimiento permanente. El plazo ofrece una referencia general, pero no determina por sí mismo el día en que podrá retomar las prácticas ni volver a jugar.
En las últimas semanas, Aranda empezó a hacer trabajos livianos en el gimnasio, ejercicios específicos y bicicleta fija. Estas tareas forman parte de la rehabilitación, pero todavía no incluyen el regreso a las prácticas normales con sus compañeros. Su respuesta en cada etapa y la autorización médica condicionarán el paso a una rutina colectiva.
La vuelta al plantel, proyectada para enero
El cuerpo técnico y el cuerpo médico mantienen una postura prudente para evitar riesgos innecesarios. Rodolfo Arruabarrena no pretende acelerar los plazos: la prioridad es que Aranda complete la rehabilitación y vuelva en plenitud física, sin comprometer su continuidad. La cautela responde a la necesidad de seguir de cerca la lesión y ajustar el proceso a la evolución del futbolista.
Antes de lesionarse, Aranda se había consolidado en Primera y ganado un lugar entre los titulares. En 2026 disputó 32 partidos oficiales, convirtió un gol y dio tres asistencias. Su capacidad para manejar la pelota, jugar entre líneas y generar situaciones de peligro lo había convertido en una pieza del ataque; Arruabarrena le había dado la camiseta número 10. Su crecimiento también había despertado expectativas entre los hinchas, que lo veían entre los jugadores jóvenes con mayor proyección del plantel. El contrato de Aranda con Boca se extiende hasta diciembre de 2029.
La reincorporación a los entrenamientos colectivos está proyectada para la pretemporada de enero de 2027, sujeta a cómo responda Aranda en cada etapa de la rehabilitación y a la autorización médica. La vuelta a la competencia está prevista para ese año, pero no hay una fecha confirmada para su primer partido. Antes de jugar oficialmente, tendrá que recuperar ritmo de entrenamiento y completar una preparación adecuada.
