(ARGENTINA) El Vasco Arruabarrena inició su segundo ciclo como DT de Boca, con vistas a dejar atrás un mal semestre. Y la tarea lo encuentra con distintos desafíos, sobre los cuales empezó a trabajar. Uno es el físico, que incluye mayor intensidad. Pero al mismo tiempo, tiene una tarea mayor que genera expectativa en los hinchas: el juego.
“Hay mucha intensidad diaria en los trabajos físicos”, dijo Marcelo González, periodista partidario, para resumir la impronta con la que el Vasco Arruabarrena arrancó su segundo ciclo como entrenador de Boca Juniors: una pretemporada de alto voltaje, que incluye doble turno y concentración de martes a viernes.
Sin embargo, González también subrayó que, más allá de la puesta a punto física, el equipo necesita “ponerse apto en una nueva idea de juego”.
La metodología del Vasco Arruabarrena sorprendió al plantel desde el primer día. “De martes a viernes, doble turno y concentración”, precisó González, quien contó que el cuerpo técnico llegó “dispuesto a trabajar muy fuertemente” en las “necesidades profundas” del grupo. La prioridad inicial fue clara: “Primero, la parte física”.
Pese a la exigencia, la respuesta de los jugadores fue positiva. “Si bien el nivel de exigencia es alto, la mayoría del plantel entiende que se trata de un proceso necesario para elevar la competitividad del grupo”, señalaron desde el entorno del equipo. La intensidad diaria y la disciplina del doble turno fueron asimiladas como una etapa de plena preparación, un cambio notorio respecto del ciclo anterior.
Arruabarrena busca amoldar al grupo “con rigor, con exigencia”, según explicó González, y la concentración prolongada funciona como una herramienta de cohesión y foco. “Tratar de ir amoldando su equipo con rigor, con exigencia. Poniéndolo bien físicamente. Teniendo la disciplina del doble turno todos los días. Y de concentrarlos como una etapa como están de plena preparación”, detalló el cronista.
El propio González puso el foco en el siguiente paso: “Porque también aparte de lo físico, lo que necesita Boca es ponerse apto en una nueva idea de juego”. Y remarcó: “Una nueva idea que tendrá necesariamente que estar respaldada en la llegada de los refuerzos”. El DT ya elevó un pedido de nombres para cada puesto a la dirigencia de Juan Román Riquelme.
El recuerdo del primer ciclo del Vasco Arruabarrena
En su primer ciclo entre 2014 y 2016, Arruabarrena demostró flexibilidad táctica y confianza en los juveniles. Debutó y consolidó a jugadores como Andrés Cubas, Nahuel Molina, Rodrigo Bentancur o Luciano Acosta, y ganó el Campeonato 2015 y la Copa Argentina 2015 con un equipo que supo adaptar su dibujo táctico a los intérpretes disponibles. “La juventud te da dinámica. Pero el pibe tiene que responder a eso”, suele repetir el entrenador.
El desafío ahora es rearmar un plantel golpeado por la eliminación en fase de grupos de la Copa Libertadores y en octavos del Torneo Apertura. Boca necesita arquero, lateral derecho, enganche y centrodelantero. Además del posible regreso de Sebastián Villa, aunque ninguna negociación está cerrada.
La pretemporada continuará con la misma exigencia mientras el club intenta cerrar los refuerzos que le den al Vasco las herramientas para plasmar su idea. “Estoy convencido de que hay un buen plantel”, afirmó Arruabarrena al asumir.
Ahora, su segunda oportunidad en La Boca dependerá de que esa convicción se traduzca en un funcionamiento colectivo que recupere la memoria del equipo y le devuelva protagonismo en un semestre sin obsesión de copa internacional pero con la obligación de competir.
