En el escenario de urgencia en Boca por rearmar el plantel de cara a los playoffs de la Copa Sudamericana, un nombre ha comenzado a sonar con fuerza por su actualidad y capacidad de liderazgo, aunque su llegada se ve comprometida por un impedimento ético autoimpuesto: Turco Mohamed.
La principal traba no reside en una diferencia económica ni en un rechazo al proyecto deportivo, sino en las propias palabras del entrenador. Durante una entrevista concedida a ESPN en 2025, el director técnico fue tajante respecto a su ética profesional al declarar que no acostumbra a abandonar un equipo vigente para asumir la conducción de otra institución. Esta postura representa un desafío directo para las intenciones del Xeneize, que necesita una incorporación inmediata tras el fin del ciclo de Úbeda.
El presente deportivo del Turco Mohamed es, paradójicamente, lo que más atrae a Juan Román Riquelme y, al mismo tiempo, lo que más lo aleja de la Bombonera. El entrenador viene de consagrarse campeón de la Concachampions con el Toluca el pasado sábado 30 de mayo, consolidando su estatus como uno de los técnicos más exitosos del continente. Sin embargo, su compromiso con el club mexicano no termina allí, ya que tiene programada la disputa del trofeo Campeón de Campeones para el próximo 25 de julio.
Cuál es el escollo de Mohamed
Desde el predio de Ezeiza, la directiva ha dejado trascender que el perfil buscado es el de un entrenador que se encuentre actualmente sin trabajo, un requisito que el ex técnico de Huracán no cumple. El Consejo de Fútbol, encabezado por el presidente Riquelme, prioriza a alguien que pueda tomar las riendas del equipo sin negociaciones traumáticas con otros clubes, algo que parece inviable con un profesional que acaba de alcanzar la gloria en México y tiene contrato vigente.
Otro factor que enfría las expectativas es la falta de diálogo previo entre las partes. Según los registros de la gestión actual, Juan Román Riquelme no ha tenido contactos formales con Antonio Mohamed desde que regresó a la dirigencia del club a finales de 2019. Esta distancia temporal sugiere que, aunque el nombre sea del agrado de la conducción actual en este momento de crisis, no ha habido un trabajo de seducción previo que facilite una salida del Toluca.
La única vez que el técnico estuvo realmente cerca de calzarse el buzo azul y oro fue en 2019, bajo la gestión de Daniel Angelici. En aquel entonces, Mohamed llegó a presentar un proyecto deportivo, pero la dirigencia finalmente se decantó por la contratación de Gustavo Alfaro. Aquella oportunidad perdida quedó en el recuerdo de los hinchas como un ciclo que nunca pudo comenzar y que hoy vuelve a sonar en medio de la búsqueda de un nuevo entrenador.
Por el momento, la llegada del flamante campeón de la Concachampions parece estar condicionada a una excepción histórica a sus propios principios o a una espera que Boca no puede permitirse. Con el equipo eliminado de la Libertadores y la necesidad de competir en la Sudamericana, el Consejo de Fútbol deberá decidir si insiste por un DT con empleo o se vuelca definitivamente hacia otras opciones que ya tengan el pase en su poder.

