El empate de Boca ante Gimnasia de Mendoza dejó críticas por el rendimiento y el planteo del equipo de Rodolfo Arruabarrena. Uno de los análisis más duros llegó de parte de Rodolfo Cingolani, quien cuestionó la decisión del entrenador de utilizar una formación alternativa y el retroceso defensivo que mostró el Xeneize durante el tramo final del encuentro.
“Boca no es Arsenal: lo de Mendoza fue indigno”, escribió el periodista en una columna publicada el 7 de septiembre. Cingolani consideró que el equipo no hizo méritos suficientes para quedarse con los tres puntos y destacó el rendimiento del conjunto mendocino. “Queda claro que el resultado le duele mucho a Boca, haber perdido esos dos puntos sobre el final. Pero la realidad es que no merecía ganar. Gimnasia es un muy buen equipo que había hecho méritos”, sostuvo.
Uno de los principales cuestionamientos estuvo dirigido a la formación elegida por Arruabarrena. El entrenador decidió preservar a varios futbolistas pensando en el compromiso internacional frente a San Pablo, una determinación que Cingolani consideró equivocada. “El Vasco decidió jugar con suplentes y Boca lo pagó”, afirmó, y recordó que una situación similar ya se había producido durante la derrota ante Deportivo Riestra.
La decisión de guardar jugadores que cuestionó Cingolani
Para el periodista, la paridad del fútbol argentino obliga a Boca a afrontar cada partido con su máxima exigencia. “Si vos ponés mayoría de relevos, no sos más que nadie”, señaló Cingolani, quien consideró que el empate en Mendoza volvió a demostrar las dificultades del equipo cuando no presenta a todos sus habituales titulares.
El análisis también apuntó contra el retroceso del equipo. Cingolani cuestionó especialmente la línea de cinco y la decisión de defender demasiado cerca del arco propio cuando Boca tenía ventaja en el marcador. “Más allá del resultado, hay imágenes que son llamativas. Por ejemplo, lo de la línea de cinco y defenderse tan atrás”, sostuvo.
Otro de los puntos centrales de su crítica fue la decisión de priorizar la Copa Sudamericana por encima del torneo local. Cingolani consideró que Boca debería darle mayor importancia a la competencia doméstica y cuestionó la idea de reservar futbolistas. “Boca no es Sudamericana, es Libertadores. La Sudamericana es un premio consuelo”, afirmó.
El empate también generó preocupación por la situación de Boca en la tabla anual. Según Cingolani, el equipo comenzó a alejarse de una de las competencias que todavía le permitían mantener expectativas de pelear por un título. “Sería un milagro hasta para los ateos ganar el torneo anual”, sostuvo en su análisis.

