(ARGENTINA) La noticia del viaje de Juan Román Riquelme a los Estados Unidos para ver el Mundial 2026 generó gran sorpresa este domingo en el Mundo Boca. A diez días del debut oficial y en pleno mercado de pases, el Presidente decidió dirigirse a Atlanta para ver a la Selección Argentina. El asunto motivó un debate entre periodistas, y no se descarta que con su presencia, logre destrabar negociaciones pendientes.
“¿Cuál es el tema que vaya?”. La pregunta de los periodistas de “Cadena Xeneize” en la emisión de este domingo, cargada de lógica, se repitió en las últimas horas en el mundo Boca después de que Riquelme decidiera viajar a Atlanta para presenciar el partido de octavos de final del Mundial 2026 entre la Selección Argentina y Egipto.
Juan Román Riquelme estaba en el Predio de Ezeiza cuando recibió la invitación para acompañar a la Albiceleste. Finalmente, el exenganche resolvió subirse a un avión rumbo a los Estados Unidos para alentar al equipo de Lionel Scaloni, que el martes 7 de julio a las 13:00 busca el boleto a cuartos de final contra el combinado africano.
El seleccionado llega a esa cita con puntaje ideal en la fase de grupos y después de sufrir en Miami: le ganó 3 a 2 a Cabo Verde en tiempo suplementario, un triunfo que lo depositó entre los 16 mejores del certamen. Ahora, el primer cruce de eliminación directa para el vigente campeón mundial será un examen exigente en Atlanta.
Mientras el plantel que dirige el Vasco Arruabarrena hace la pretemporada y la dirigencia mueve fichas para reforzar el equipo, la presencia de Juan Román Riquelme en la sede mundialista despertó lecturas inevitables. La chance de que aproveche la estadía para avanzar con alguna gestión por refuerzos sobrevoló los debates entre hinchas y periodistas del círculo xeneize.
El eco de la sorpresa del viaje de Riquelme
En la transmisión de Cadena Xeneize, los panelistas desmenuzaron los alcances del viaje. Uno de los integrantes especuló con la posibilidad de que el presidente de Boca combine el viaje con gestiones dirigenciales: “Habrá que preguntar si es invitación, si va por gusto personal… Ahora, si puede resolver alguno de los asuntos importantes que tiene Boca estando ahí…”. Y agregó: “Seguramente no fue expresamente para eso, sino para ver el partido de la Selección, supongo”.
Otro, en la misma línea, puso paños fríos: “No creo, porque es difícil imaginarlo a Riquelme yendo a la concentración de Colombia para hablar de un jugador que está recontra metido en el Mundial. Yo no lo creo, pero bueno, si se quiere asociar, se puede asociar tranquilamente”.
Las reacciones no tardaron en mostrar la otra campana. Julio Pavoni defendió la movida sin vueltas: “Estamos hablando de una de las figuras más importantes de la historia de la Selección argentina. Se está jugando un Mundial. Van todos los presidentes de los clubes. ¿Cuál es el tema que vaya?”. Y enseguida Tati Civiello aclaró: “Yo no estoy haciendo ningún tipo de crítica. Simplemente lo analizo conociendo cómo es el mundo Boca. Todo en este maravilloso mundo Boca se magnifica. Se triplica”.
Más allá de las suspicacias, Juan Román Riquelme —que ya había viajado a Norteamérica en otras fases del torneo— no emitió declaraciones oficiales. La invitación, según supo confirmarse, no tiene relación directa con la actividad de Boca. Su figura de ídolo indiscutido de la Selección y su presente al frente de un club que intenta rearmarse hicieron que cualquier movimiento suyo se lea con lupa. El martes, en la tribuna de Atlanta, el presidente de Boca tendrá una butaca de testigo directo del primer gran cruce mundialista para la Argentina.


