(ARGENTINA) La búsqueda de Boca en este mercado de pases por un centrodelantero no se detiene. Y más allá de la lista de jugadores que hasta ahora no dieron resultado, este jueves Juan Román Riquelme puso el ojo hacia otra potente liga sudamericana. El presidente xeneize decidió llamar a un delantero del Fluminense, que juega en el Brasileirao y la Copa Libertadores, para mostrarle su interés. Y el futbolista rápidamente le dio su respuesta.
Se trata de Rodrigo Castillo, quien no viene teniendo tantos minutos en el equipo brasileño. Lo cierto es que el futbolista de 27 años rechazó la chance de convertirse en el nuevo centrodelantero de Boca. “Agradeció pero respondió que prefiere quedarse a pelearla en Fluminense”, afirmó Fafi Pérez en DSports Radio.
Castillo fue transferido de Lanús al conjunto brasileño en marzo de 2026 y en las últimas semanas perdió terreno en la consideración del entrenador. Disputó 19 partidos en el Tricolor, aunque no sumó minutos en los compromisos más recientes. Boca vio ahí una oportunidad para negociar, pero la respuesta del jugador dejó en claro que prefiere mantenerse en su actual destino al menos hasta fin de temporada.
El propio Riquelme se contactó directamente con el delantero para conocer su situación. Según contó el periodista Claudio Civiello en la plataforma Kick, el presidente xeneize quería saber de primera mano si Castillo estaba dispuesto a cambiar de aire después de apenas unos meses en Brasil. La negativa fue concreta y la carpeta quedó cerrada sin margen para insistir.
La búsqueda de un nueve que se demora
El pedido de un centrodelantero lo viene sosteniendo Rodolfo Arruabarrena desde que se confirmó la lesión lumbar de Adam Bareiro. La dirigencia exploró varios frentes. David Romero, de Tigre, era el principal apuntado, aunque la operación se enfrió por el precio: el club de Victoria exige 12 millones de dólares, una cifra que la directiva xeneize no está dispuesta a pagar.
También hubo charlas por Luciano Gondou, del CSKA de Moscú, y por Lucas Passerini, de Belgrano. En el caso del punta cordobés, Luifa Artime, presidente de la institución, se mostró reticente a venderlo a esta altura del certamen. En todos los frentes aparecieron trabas, ya fuera por el monto de la transferencia o por la voluntad de los clubes de retener a sus goleadores.
La llegada de Castillo ilusionaba a Riquelme justamente porque el atacante no venía teniendo rodaje en Fluminense. Su pasado inmediato en Lanús, donde la rompió en la última temporada, lo había puesto en carpeta como una alternativa de jerarquía y con conocimiento del fútbol argentino. Sin embargo, la postura del jugador fue inamovible: agradeció el interés pero eligió pelearla en el fútbol brasileño.
El mercado de pases en la Argentina cierra este viernes. Si Boca no logra concretar una incorporación en las próximas horas, todavía podrá sumar un refuerzo más adelante, pero con condiciones. Deberá vender o ceder a préstamo a un futbolista propio al exterior para conseguir un cupo extemporáneo, cuyo plazo se extiende hasta el 2 de septiembre. Riquelme sigue moviendo el teléfono, pero por ahora el club continúa sin resolver la prioridad que el cuerpo técnico marcó apenas terminó el semestre.


