(ARGENTINA) Boca avanzó a los cuartos de final de la Copa Sudamericana después de golear 4-0 a Recoleta en Paraguay y cerrar la serie con un contundente 7-1 global. Sin embargo, pese a la superioridad mostrada por el Xeneize, el presidente del conjunto paraguayo cuestionó las posibilidades del equipo de Rodolfo Arruabarrena de quedarse con el título.
Luis Vidal, máximo dirigente de Recoleta, habló después de la eliminación y fue contundente al analizar el presente de Boca. En una entrevista con Picado TV, sostuvo que el conjunto argentino todavía no reúne las condiciones necesarias para ser considerado uno de los principales candidatos a ganar la competencia internacional.
“Sinceramente, no lo veo a Boca campeonable todavía. Tiene una defensa muy floja y un arquero flojo, esa es la verdad”, afirmó Vidal. Sus declaraciones se produjeron después de que el Xeneize dominara ampliamente los dos partidos de la serie y no recibiera goles en el encuentro disputado en Paraguay.
El dirigente paraguayo también relativizó la goleada conseguida por Boca y consideró que la diferencia ante Recoleta no alcanza para determinar hasta dónde puede llegar el equipo en la Copa Sudamericana.
La explicación del presidente de Recoleta
“Creo que va a existir un equipo superior futbolísticamente. No es parámetro lo que hizo con Recoleta como para decir que es campeonable, esa es mi opinión”, sostuvo Vidal. De esta manera, evitó considerar la actuación del conjunto argentino como una prueba suficiente para ubicarlo entre los candidatos al título.
Las declaraciones llamaron especialmente la atención porque el presidente de Recoleta había tenido una actitud diferente antes de la serie. En la previa había elogiado públicamente a Boca, aunque después de la eliminación explicó que aquella postura formaba parte de una estrategia para intentar quitarle presión a sus propios futbolistas.
“La idea era hablar bien de Boca, alabarlos y que no la vean venir. Estaba tratando de hacer una psicología inversa”, explicó Vidal. Según relató, buscaba generar presión sobre su propia persona y evitar que sus jugadores afrontaran el cruce con temor frente al conjunto argentino.