(ARGENTINA) “Le dedico esta victoria a la familia. Hoy fue un partido muy especial para mí. En esta cancha me tocó perder a un compañero”, dijo Leandro Lozano visiblemente emocionado tras el empate de Boca ante San Pablo en el Morumbí. El lateral convirtió su primer gol con la camiseta xeneize y el equipo selló la clasificación a las semifinales de la Copa Sudamericana.
El grito llegó de una forma insólita, en el partido número 10 de Lozano con la azul y oro. El lateral derecho apareció picando como un nueve, quedó mano a mano con el arquero y definió de zurda, su pierna menos hábil, para poner el 1 a 0 parcial. Un gol inesperado por la situación, por la forma, por el autor y por la definición, que terminó de asegurar el pasaje a las semis y le da un enorme empujón a quien es uno de los refuerzos de este mercado.
El antecedente de Hugo Ibarra
La noche brasileña dejó, además, una coincidencia con la historia del club. El primer gol que hizo Hugo Benjamín Ibarra en Boca fue justamente ante San Pablo, en un 5 a 1 de Boca ante el equipo brasileño por la Copa Mercosur 1999. Como Lozano, el Negro encontró en el conjunto de San Pablo a la víctima de su bautismo en la red con la camiseta xeneize.
La similitud se estira a otro dato. En ambos casos, la copa en juego era la segunda continental del club de ese momento: la Mercosur lo era entonces y la Sudamericana también lo es de la Libertadores en la actualidad. Una buena señal, acaso, para Leandro Lozano, que emuló a quien fue uno de los mejores laterales derechos de la historia de Boca.
La dedicatoria de Lozano no fue casual. Compartió vestuario con Juan Izquierdo en Nacional de Uruguay antes de llegar a Boca, y el partido se jugó en el mismo estadio donde el uruguayo sufrió la descompensación que le costó la vida. El 22 de agosto de 2024, a pocos minutos del final del partido entre Nacional y San Pablo por la vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores, Izquierdo sufrió una arritmia que derivó en un paro cardíaco con problemas neurológicos. Cinco días después, el central falleció en el hospital Israelita de la ciudad brasileña.
El presente de Lozano ayuda a entender el peso de la noche. El ex Argentinos se había ganado el lugar en el equipo, pero una serie de lesiones le sacaron continuidad y lo obligaron a transitar una adaptación con picos y bajadas. Recién volvió a principio de este mes, en el partido contra Vélez por Copa Argentina, y venía alternando el puesto de lateral derecho con el pibe Dylan Gorosito. El gol en territorio brasileño le otorgó un crédito enorme.
El empate en Brasil le devolvió a Boca una semifinal internacional, con la ilusión puesta en el título. La Sudamericana es una copa que el club necesita ganar para recuperar aquella chapa copera golpeada en los últimos tiempos. El siguiente paso será esa instancia de los cuatro mejores, donde Leandro Lozano y sus compañeros buscarán seguir avanzando hacia la final.
