(ARGENTINA) Boca ganó los cinco partidos que disputó en La Bombonera bajo la conducción de Rodolfo Arruabarrena. El triunfo 3-0 ante Unión completó la serie, que dejó nueve goles a favor y uno en contra.
Los tres primeros encuentros terminaron 1-0: frente a O’Higgins, Lanús y San Pablo. Después, el equipo venció 3-1 a Central Córdoba, en el único partido en el que recibió un gol. La goleada 3-0 ante Unión cerró la secuencia. “De los mejores partidos”, señaló Navarro Montoya al analizar el triunfo. Leonel Flores ingresó desde el banco y marcó los dos goles del segundo tiempo, sus primeros en La Bombonera. Antes, Lautaro Di Lollo había abierto el marcador de cabeza, tras un tiro libre de Leandro Paredes.
El invicto de Boca también se sostuvo en otras canchas
La racha de 16 partidos sin perder que alcanzó Boca tras la victoria ante Unión igualó la más extensa de la gestión de Juan Román Riquelme, que Miguel Ángel Russo había conseguido en 2020. La seguidilla de Arruabarrena incluyó nueve triunfos y siete empates, entre el Torneo Clausura, la Copa Sudamericana y la Copa Argentina.
“Domina los partidos y a sus rivales desde la cabeza y desde el juego”, sostuvo Martín Arévalo al analizar el rendimiento del equipo. En esos 16 encuentros, Boca convirtió 29 goles y recibió 12. La serie empezó después de la revancha contra O’Higgins: el equipo perdió ese partido, pero avanzó por penales.
La racha incluyó resultados en las tres competencias, como el 4-0 ante Recoleta por la Sudamericana, el 2-0 frente a San Lorenzo y el 3-2 contra Racing. En la Copa Argentina, Boca empató 0-0 con Vélez y pasó de ronda en la definición por penales. El registro de Russo, alcanzado en 2020, se había cortado ante Talleres en noviembre de ese año.
Boca también fue local en el Tomás Adolfo Ducó durante tres partidos consecutivos y no perdió: le ganó 1-0 a Estudiantes, empató 1-1 con Vélez y venció 3-1 a Recoleta. En todo el año, las dos derrotas como local fueron ante Huracán, por 3-1 en los octavos del Apertura, y frente a Universidad Católica, por 1-0 en la fase de grupos de la Copa Libertadores.
El calendario todavía le ofrecía al equipo al menos cuatro partidos como local: ante Vasco da Gama, Talleres, River y Defensa y Justicia. Si clasificaba a los playoffs del Clausura, podía sumar hasta tres encuentros más en casa. En la recta final, Boca seguía en carrera por la Copa Argentina, la Copa Sudamericana, el Torneo Clausura y la tabla anual.

