(ARGENTINA) La expectativa que había por el debut de Boca del Torneo Clausura se desvaneció de golpe ante la humillante derrota ante Riestra. Los pésimos rendimientos, la decisión del Vasco Arruabarrena de rotar el plantel y sobretodo, las falencias de jerarquía, abrieron todo tipo de críticas. Pero quien menos pudo evitarlas fue el presidente Juan Román Riquelme , a partir de su injerencia en la elección de los jugadores y sobretodo, la falta de refuerzos.
Fue Marcelo González en “Cadena Xeneize” quien se expresó al respecto “Son responsables todos y desde el primero hasta el último de los que tienen que ver involucrados en el fútbol de Boca. Sí, claro, todos, el técnico, los jugadores y el presidente. Todos”, empezó. “Porque este plantel ya sabemos perfectamente quién lo armó“, siguió sin vueltas. La frase, directa y sin concesiones, minutos después de la goleada de Riestra por 3 a 0 ante un Boca que volvió a exhibir las costuras de un equipo construido bajo la gestión de Juan Román Riquelme.
El conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena saltó al campo con siete cambios para preservar titulares de cara al desquite por la Copa Sudamericana ante O’Higgins, y se desmoronó en el primer tiempo. Braian Sánchez, a los 7 minutos, y Antony Alonso, a los 23, anotaron de cabeza; Alexander Díaz sentenció el 3 a 0 a los 38 con una corrida de arco a arco y una definición de emboquillada. En el complemento, el Xeneize ni siquiera consiguió rematar al arco, a pesar de dominar el 82% de la posesión.
González no se guardó nada. “Ahora, este plantel es lo suficientemente desastroso para hacer este papelón. No, la respuesta es no”, agregó en el mismo mensaje. Aunque evitó mencionar a Riquelme por su nombre, la referencia fue directa: “Este plantel ya sabemos perfectamente quién lo armó”. La responsabilidad del presidente como arquitecto del equipo quedó otra vez en el centro de la tormenta.
La goleada cayó sobre un club que arrastra una temporada para el olvido. En mayo, Boca había quedado eliminado de la Copa Libertadores en fase de grupos —algo que no ocurría desde hacía 32 años— y también se despidió del Torneo Apertura en octavos de final frente a Huracán, en la Bombonera. El golpe de Riestra, lejos de ser un tropezón aislado, profundizó el malestar de los hinchas y puso otra vez el foco en la conducción deportiva que encabeza Riquelme.
Un plantel bajo la lupa y el rol de Riquelme
En la fría noche del Guillermo Laza, Arruabarrena había dispuesto la presencia de apenas cuatro titulares respecto del equipo que venía de ganarle a O’Higgins: Álvaro Montero, Lautaro Blanco, Milton Delgado y Leonel Flores. La apuesta por un once alternativo naufragó rápido. Riestra, con el 18% de posesión, fue letal: convirtió los tres goles en 31 minutos, dos de ellos por la vía aérea, y después defendió la ventaja sin sobresaltos en un segundo tiempo en el que Boca no generó una sola ocasión de peligro real.
Con la urgencia de levantar cabeza en la Copa Sudamericana —el jueves próximo tendrá la revancha contra O’Higgins— y la necesidad de rearmar un equipo competitivo, Riquelme ya maneja nombres para el mercado de julio. Los rumores de posibles salidas y refuerzos anticipan que el cierre del libro de pases será tan movido como determinante para el futuro inmediato de Boca.


