(ARGENTINA) Vasco da Gama tiene hasta el 10 de octubre para presentar ante la Conmebol el estadio de la revancha de la semifinal de la Copa Sudamericana ante Boca, prevista para el 20 de octubre en Brasil. La sede continúa sin confirmarse y el Maracaná quedó en el centro de la disputa.
Diego Monroig explicó que para esa fecha la cancha debía estar definida. “Antes del 10 de octubre tiene que estar resuelto. Ese día, por reglamento, tenemos que saber en qué estadio se jugará”, afirmó. Vasco debía presentar la sede ante la Conmebol para evitar posibles sanciones económicas.
El Ministerio Público de Río de Janeiro recomendó el 6 de octubre al consorcio gestor ceder el Maracaná para la revancha de la Copa Sudamericana. Le dio 48 horas para responder y advirtió que un incumplimiento podía derivar en medidas judiciales. La recomendación sostuvo que negarle el estadio a Vasco podía constituir un incumplimiento del contrato de concesión. El consorcio, integrado por Flamengo y Fluminense, también deberá presentar dentro de los próximos 30 días un informe sobre las solicitudes de uso del estadio y los motivos de cada rechazo.
La Justicia de Río de Janeiro rechazó el primer pedido de Vasco para jugar en el Maracaná el 5 de octubre. La jueza Adriana Marques dos Santos Laia Franco consideró que no había elementos suficientes para ordenar de urgencia la cesión. Tras el fallo, Augusto César dijo: “Mientras tanto, Vasco ya presentó un nuevo pedido a la justicia para jugar allí”. Sobre la respuesta, agregó: “Se define en las próximas horas”.
La gerencia del Maracaná había advertido que otro partido podía afectar el césped porque Flamengo recibía a Estudiantes esa misma semana por la Copa Libertadores. El Ministerio Público consideró inválido ese argumento y señaló que en mayo se habían disputado partidos en días consecutivos. Augusto César afirmó: “A esta hora, todos los organismos de seguridad intervinientes quieren que Vasco y Boca jueguen en el Maracaná,” y agregó: “Creen que es el estadio más apto para albergar un partido decisivo”.
El Club de Regatas do Flamengo respondió con un comunicado. “El Club de Regatas do Flamengo ve con preocupación el intento del Ministerio Público del Estado de Río de Janeiro de interferir en la definición del lugar de realización de los partidos de fútbol. El Flamengo reconoce y respeta el rol constitucional del Ministerio Público, pero entiende que el respeto a las instituciones pasa también por el respeto a los límites y a las atribuciones de cada una de ellas. Si los órganos responsables atestiguan técnicamente las condiciones para la realización de un partido, cabe preguntar: ¿con base en qué competencia técnica el Ministerio Público pretende desconsiderar esos informes y sustituir la evaluación de quien efectivamente responde por esa atribución? No le corresponde al Ministerio Público elegir dónde los clubes deben disputar sus partidos. Si existen elementos técnicos que invaliden los informes presentados, que sean demostrados objetivamente. El Flamengo defenderá siempre la seguridad, el cumplimiento de las reglas y el respeto a las competencias institucionales”, sostuvo el club.
Las alternativas de sede en Río
São Januário no alcanza la capacidad exigida por la Conmebol y tiene lugar para 21.880 personas. El Nilton Santos, ofrecido por la Policía Militar de Río de Janeiro, supera los 46.000 lugares, pero la dirigencia de Vasco no quería jugar allí por su césped sintético; ambos estadios están separados por unos 12 kilómetros. El plazo de 15 días para avisar a la Conmebol si la revancha se trasladaba fuera de Río venció el lunes 5 de octubre a las 00, lo que descartó Brasilia y Manaos. La ida de la semifinal de la Copa Sudamericana estaba programada para el 13 de octubre en la Bombonera y la vuelta, para el 20 en Brasil.
