La revancha entre Boca y Vasco da Gama por las semifinales de la Copa Sudamericana todavía no tiene estadio confirmado. El conjunto brasileño pretende jugar en São Januário, pero el escenario no cumple actualmente con todas las condiciones exigidas por la CONMEBOL. Mientras tanto, el presidente Pedrinho aseguró: “Voy a intentar aumentar el espacio de visitante en São Januário”.
La serie comenzará el martes 13 de octubre en La Bombonera y tendrá su definición una semana después en territorio brasileño. Sin embargo, a menos de un mes del encuentro, Vasco todavía no logró confirmar dónde ejercerá la localía y trabaja para encontrar una alternativa que le permita mantenerse en Río de Janeiro.
Uno de los principales inconvenientes es la capacidad de São Januário. El estadio no alcanza el mínimo de 30.000 espectadores establecido por la CONMEBOL para una semifinal de la Copa Sudamericana. Además, el reglamento contempla un cupo determinado para los hinchas del equipo visitante, por lo que una ampliación del sector destinado a Boca no resolvería por sí sola todas las exigencias.
El Maracanã perdió fuerza y São Januário vuelve a ser opción
Pedrinho busca que el organismo sudamericano contemple una autorización excepcional y permita que Vasco juegue en su estadio. El dirigente también hizo referencia a su relación con Juan Román Riquelme y señaló su intención de garantizar las condiciones necesarias para los simpatizantes de Boca.
La otra alternativa era el Maracanã, pero esa posibilidad perdió fuerza luego de que el consorcio encargado de administrar el estadio rechazara el pedido de Vasco para utilizarlo el 20 de octubre. Entre los argumentos mencionados estuvieron el calendario de partidos y el desgaste que sufriría el campo de juego.
Ante este escenario, São Januário volvió a tomar protagonismo en la planificación del equipo brasileño. Sin embargo, para que pueda albergar la revancha será necesaria una autorización de la CONMEBOL, debido a que actualmente no reúne todos los requisitos establecidos para una semifinal.
Boca, además, pretende contar con el cupo de localidades correspondiente a los visitantes. Para esta instancia, el reglamento establece un mínimo de 4.000 entradas para el equipo visitante, salvo que existan restricciones derivadas de sanciones, decisiones judiciales o cuestiones de seguridad.

