(ARGENTINA) Rodolfo Arruabarrena todavía no fue presentado oficialmente como entrenador de Boca Juniors, pero ya empezó a intervenir en decisiones vinculadas al armado del plantel de cara a su posible ciclo. En ese contexto, mantuvo un contacto directo con Juan Román Riquelme en el que dejó en claro cuáles serán sus prioridades de trabajo desde el inicio de la gestión.
El principal pedido del “Vasco” fue estar al tanto de todas las negociaciones en curso, tanto en lo referido a incorporaciones como a posibles salidas del plantel profesional. La intención del entrenador es participar desde el inicio en la planificación deportiva para evitar decisiones tomadas sin su criterio técnico.
Un control directo sobre el mercado de pases
Arruabarrena solicitó tener una participación activa en el seguimiento del mercado, con acceso a la información completa sobre los jugadores que están siendo evaluados por el Consejo de Fútbol. Esto incluye tanto nombres apuntados para reforzar el equipo como situaciones contractuales de futbolistas que podrían dejar la institución.
El entrenador entiende que el armado del plantel es un factor determinante para el desarrollo del proyecto deportivo y busca evitar desajustes entre la planificación dirigencial y sus necesidades futbolísticas. Por eso, pretende ser parte del proceso de evaluación desde el inicio y no únicamente una vez consumadas las operaciones.
En ese esquema, el contacto con Riquelme es considerado clave para alinear criterios sobre el futuro inmediato del equipo, en un contexto en el que Boca atraviesa un proceso de reconstrucción tras los últimos resultados deportivos.
Planificación anticipada y decisiones compartidas
La postura de Arruabarrena apunta a construir un plantel competitivo desde el primer día de trabajo formal. Por ese motivo, considera fundamental conocer el estado de cada negociación para definir prioridades tácticas y estratégicas en función del plantel disponible.
Desde el entorno del club valoran esta participación temprana del entrenador, ya que permite acelerar definiciones en un mercado de pases que será determinante para la reestructuración del equipo. En paralelo, la dirigencia continúa avanzando en distintas gestiones mientras se espera la oficialización de su llegada.
Con este pedido, Arruabarrena busca marcar desde el inicio su impronta en Boca: un control más directo sobre las decisiones deportivas y una planificación coordinada entre cuerpo técnico y dirigencia.
