(ARGENTINA) La planificación de Boca dio un giro definitivo tras el cierre del mercado de pases. El entrenador Rodolfo Arruabarrena resolvió achicar el plantel profesional y apartó a seis futbolistas que dejaron de entrenarse junto al resto del grupo en el predio de Ezeiza. La medida responde a cuestiones futbolísticas, contractuales y de organización interna, con el objetivo de conformar un plantel más reducido para afrontar el segundo semestre.
Los jugadores que quedaron al margen son Juan Barinaga, Marcelo Weigandt, Marcelo Saracchi, Mauricio Benítez y Juan Ramírez. A ellos se suma Exequiel Zeballos, aunque su situación es diferente. Mientras los primeros dejaron de estar en la consideración del cuerpo técnico, el delantero fue separado como medida preventiva ante la posibilidad de una transferencia al exterior durante las próximas semanas.
Qué hará Boca con los jugadores separados del plantel
En el caso de Ramírez, además, existe un componente contractual. Su vínculo con Boca se acerca al vencimiento y la dirigencia pretende resolver su situación cuanto antes. La intención del club es encontrar una salida que beneficie a todas las partes, ya sea mediante una rescisión, un préstamo o una transferencia a un mercado que todavía permanezca abierto.
Zeballos, en cambio, continúa siendo un jugador valorado por el club, pero Boca decidió preservarlo mientras analiza las ofertas que puedan llegar desde el exterior. Si aparece una propuesta que satisfaga tanto a la institución como al futbolista, su salida podría concretarse en este mismo mercado internacional.
Mientras tanto, los seis jugadores trabajan en horarios diferenciados y ya no comparten las prácticas con el resto del plantel profesional. La decisión forma parte de la idea de Arruabarrena de contar únicamente con futbolistas que tengan posibilidades reales de sumar minutos, evitando un grupo demasiado numeroso y reduciendo la competencia interna entre jugadores sin perspectivas de participación.
En Boca también entienden que la medida busca mejorar la convivencia diaria. La presencia de futbolistas sin lugar en la consideración del entrenador podía generar un clima incómodo dentro del vestuario, por lo que el cuerpo técnico y la dirigencia optaron por separar los caminos mientras avanzan las negociaciones para definir el futuro de cada uno.
Con este panorama, Boca continúa una reestructuración silenciosa del plantel. El objetivo es consolidar una base de futbolistas que se adapte a la idea de Arruabarrena y resolver en las próximas semanas la situación de los jugadores apartados, quienes deberán buscar nuevos destinos para continuar sus carreras una vez que el club alcance un acuerdo con sus representantes.

