(ARGENTINA) Rodolfo Arruabarrena no esperó demasiado para empezar a imprimir su sello en Boca. En la primera jornada de la pretemporada, el entrenador reunió a Marcelo Weigandt, Juan Barinaga, Agustín Martegani y Lucas Janson para comunicarles que no serán tenidos en cuenta durante su segundo ciclo al frente del equipo. La medida sorprendió por su rapidez, pero dejó en claro que el nuevo cuerpo técnico llegó con una evaluación previa realizada y con decisiones ya tomadas sobre parte del plantel.
La determinación responde principalmente a cuestiones futbolísticas. Durante los días previos al regreso a los entrenamientos, Arruabarrena y sus colaboradores analizaron el rendimiento individual y colectivo del equipo en la primera mitad del año. Tras ese trabajo concluyeron que los cuatro futbolistas no encajan en la idea de juego ni en la estructura que el entrenador pretende construir para afrontar los desafíos del segundo semestre.
En el caso de Weigandt y Barinaga, ambos laterales derechos, la decisión también está vinculada a la planificación de la posición. Boca buscará reforzar ese sector del campo y el cuerpo técnico considera que es necesario iniciar una renovación. La salida de dos jugadores que ocupan el mismo puesto permitiría liberar espacio en el plantel y facilitar la llegada de una incorporación que reúna las características buscadas por el entrenador.
Renovación y espacio para los refuerzos
La situación de Martegani y Janson está relacionada con la evaluación que hizo Arruabarrena sobre el funcionamiento ofensivo del equipo. El mediocampista y el extremo tuvieron participación irregular en los últimos meses y no lograron consolidarse como piezas determinantes. El nuevo entrenador entiende que Boca necesita perfiles diferentes para darle mayor creatividad, desequilibrio y generación de juego a un equipo que mostró dificultades en ataque durante gran parte de la temporada.
La limpieza también forma parte de una estrategia más amplia. Después de una campaña marcada por la eliminación en la Copa Libertadores y un rendimiento por debajo de las expectativas en el ámbito local, la conducción técnica considera indispensable reducir el número de futbolistas para trabajar con un grupo más acotado y competitivo. La intención es que cada integrante del plantel tenga un rol claro dentro del proyecto.
Al mismo tiempo, las salidas generan margen para avanzar en el mercado de pases. Arruabarrena ya definió que pretende incorporar un arquero, un defensor central, un lateral derecho, un mediocampista creativo, un extremo y un centrodelantero. Para concretar esa renovación, Boca necesita liberar lugares y reorganizar la composición de su plantel profesional.
Por eso, la exclusión de Weigandt, Barinaga, Martegani y Janson representa mucho más que una simple decisión individual. Se trata de la primera señal concreta del nuevo ciclo, una muestra de que Arruabarrena busca un cambio profundo y que está dispuesto a tomar medidas fuertes desde el comienzo para reconfigurar un equipo que intentará recuperar protagonismo en la segunda mitad del año.

