Boca recibió una señal alentadora desde Brasil a menos de tres semanas de la final de la Copa Sudamericana 2026. Atlético Mineiro, su rival en la definición continental, acumula cuatro derrotas consecutivas y atraviesa un momento complicado justo antes del partido más importante de su calendario. El equipo dirigido por Eduardo Domínguez no consigue levantar cabeza y llegará a Barranquilla con la necesidad de recuperar confianza, mientras Rodolfo Arruabarrena sigue de cerca cada uno de sus resultados.
La última victoria del conjunto brasileño fue el 17 de octubre, cuando derrotó 1-0 a Coritiba por el Brasileirao. Desde entonces, encadenó cuatro caídas entre la Copa Sudamericana, el campeonato local y la Copa de Brasil. La final frente al Xeneize está programada para el 21 de noviembre y representa una oportunidad para cerrar la temporada con un título internacional, aunque el presente futbolístico genera preocupación entre sus hinchas.
Cuatro derrotas consecutivas y una crisis que preocupa en Brasil
La racha negativa comenzó con la derrota por 2-0 frente a City Torque en Montevideo, por la revancha de las semifinales de la Sudamericana. Atlético Mineiro había conseguido una importante ventaja al imponerse 3-0 en la ida, disputada en Belo Horizonte, por lo que logró avanzar a la final pese al tropiezo. Sin embargo, aquella caída fue el comienzo de una seguidilla que todavía no pudo cortar.
Los siguientes golpes llegaron en el Brasileirao. Primero, Flamengo se impuso por 3-2 en Río de Janeiro y, apenas unos días después, Cruzeiro ganó 1-0 el clásico disputado como local. Este último resultado complicó las aspiraciones internacionales del equipo de Domínguez, que actualmente ocupa el séptimo puesto de la tabla con 50 puntos. Está a cuatro unidades de Fluminense, que marca la zona de clasificación a la próxima Copa Libertadores.
La cuarta derrota llegó en noviembre, cuando Gremio venció 2-0 a Atlético Mineiro en Porto Alegre por la Copa de Brasil. Los goles de Carlos Vinicius y Erick Noriega dejaron al equipo condicionado para la revancha de las semifinales y profundizaron un momento deportivo que contrasta con las expectativas que había generado durante buena parte de la temporada.
El balance de los últimos cuatro encuentros también refleja las dificultades del conjunto brasileño: recibió ocho goles y apenas convirtió dos, por intermedio de Bernard y Renan Lodi. La falta de contundencia ofensiva y los problemas defensivos aparecen como dos aspectos que Domínguez deberá corregir antes de enfrentar al Xeneize.
De todas maneras, Atlético Mineiro todavía tiene tres compromisos para intentar cambiar su imagen antes de la definición continental. Sus próximos rivales serán Botafogo, Gremio y Mirassol. Esos encuentros representarán las últimas oportunidades para recuperar confianza y llegar en mejores condiciones al choque del 21 de noviembre en Barranquilla, donde Boca buscará quedarse con la Copa Sudamericana.







