Boca llega al Superclásico frente a River en medio de una versión que apunta a una presunta tensión entre Rodolfo Arruabarrena y Juan Román Riquelme. El periodista Antonio Serpa aseguró que el entrenador estaría molesto por supuestas intervenciones de la dirigencia en las decisiones futbolísticas, a pocos días del partido que se disputará en La Bombonera.
«Arruabarrena está cansado», afirmó Serpa durante el programa Decime qué se siente, que se emite por Love Stream. Según su relato, el técnico habría recibido mensajes durante los encuentros con indicaciones sobre los cambios y los minutos en los que debían ingresar determinados futbolistas. Se trata de una versión periodística que no fue confirmada públicamente por los protagonistas.
El comunicador profundizó sus declaraciones y describió la supuesta reacción del entrenador. «Sé que el Vasco Arruabarrena está cansado de que le rompan los huevos con mensajes escritos mandándole quién tiene que entrar y en qué minuto, durante los partidos», sostuvo. Además, aseguró que el técnico no estaría siguiendo esas indicaciones y vinculó el episodio con una modalidad de intervención que, según su interpretación, ya se habría repetido en Boca.
El pedido de autonomía y el respaldo de Riquelme
La versión tomó relevancia porque, antes de firmar su contrato, Arruabarrena mantuvo una reunión privada con Riquelme. En esa conversación, el entrenador habría solicitado autonomía para conducir al equipo y participación en la elección de los refuerzos. Según la información difundida, las incorporaciones que llegaron al club contaron con el acuerdo de ambos.
El ciclo del Vasco comenzó a mediados de 2026 con resultados adversos, pero posteriormente Boca encontró mayor regularidad y consolidó una idea de juego. En la previa del clásico, el equipo se encontraba en la pelea por los principales objetivos de la temporada, con el liderazgo de la tabla anual, la clasificación a la final de la Copa Sudamericana y la semifinal de la Copa Argentina en el horizonte.
En paralelo, Riquelme había expresado públicamente su respaldo al entrenador. «Rodolfo volvió a su casa, se lo ve contento. Siente mucho los colores y tiene las cosas claras», manifestó el presidente. También expresó su deseo de que el plantel pudiera cerrar la temporada con títulos y festejos junto a los hinchas, aunque reconoció que todavía no habían alcanzado las conquistas esperadas.
La relación entre ambos tiene antecedentes de su etapa como futbolistas y un vínculo con la historia del club. Arruabarrena surgió de las divisiones inferiores de Boca y conoce las exigencias de la institución, mientras que Riquelme destacó en distintas oportunidades su identificación con los colores. En ese contexto, la versión de Serpa instaló interrogantes sobre la relación entre el entrenador y la dirigencia, justo antes de uno de los partidos más importantes del calendario: el Superclásico del domingo 1 de noviembre, a las 15, en La Bombonera.
