“Todavía no hemos ganado nada”, advirtió Rodolfo Arruabarrena después de que Boca Juniors venciera 3-1 a Vasco da Gama en el Maracaná y consiguiera el pase a la final de la Copa Sudamericana. Tras el regreso a Buenos Aires, el entrenador decidió darle el miércoles libre al plantel, aunque la atención ya está puesta en el próximo compromiso ante Independiente y en el estado físico de varios futbolistas.
El triunfo permitió revertir el 0-1 sufrido en la Bombonera y tuvo como protagonista a Leandro Paredes. El capitán volvió a jugar once días después de sufrir un desgarro grado II en los isquiotibiales de la pierna derecha. Ingresó a los 12 minutos del segundo tiempo en lugar de Rodrigo Battaglia y, a dos minutos del final, marcó un golazo desde larga distancia. Arruabarrena reconoció que su decisión fue difícil, aunque consideró que el momento del partido resultaba adecuado para darle minutos.
“Entendí que era el momento idóneo para entrar en el segundo tiempo, con un trajín del equipo rival y más cansancio”, explicó el técnico. También destacó el liderazgo del mediocampista y aseguró que no sintió molestias durante su participación. Sin embargo, la recuperación del desgarro mantiene en duda su presencia frente a Independiente, en un encuentro clave para la pelea por la tabla anual.
Un plantel con varios jugadores entre algodones
Boca retomará los entrenamientos este jueves para preparar la visita al Rojo, prevista para el domingo 25 de octubre a las 17. Arruabarrena evaluará las condiciones físicas del grupo y podría dosificar las cargas. Alan Velasco volvió a sumar minutos tras su lesión, Battaglia fue titular en dos partidos consecutivos luego de más de diez meses sin jugar y Sebastián Villa llegó a Brasil con una molestia en un tobillo. Lautaro Blanco también terminó el encuentro con cansancio y molestias.
El calendario tampoco da respiro. Después del duelo ante Independiente, Boca recibirá a River el 1 de noviembre a las 15 y cerrará la fase regular del Clausura frente a Defensa y Justicia. En la tabla anual suma 54 puntos y comparte la cima con Argentinos Juniors, en una disputa ajustada que involucra a nueve equipos separados por apenas seis unidades.
En noviembre, el Xeneize afrontará otros dos compromisos determinantes. El sábado 14 jugará la semifinal de la Copa Argentina ante Banfield en Mendoza, con horario pendiente de confirmación. Una semana después, el 21, disputará la final de la Sudamericana en Barranquilla frente al ganador de Atlético Mineiro y Montevideo City Torque. El conjunto brasileño se impuso 3-0 en la ida.
La final continental obligará a reprogramar los octavos del Clausura. Si Boca avanza en las instancias eliminatorias, podría afrontar una seguidilla de partidos durante diciembre, con cuartos de final, semifinales y una eventual definición del campeonato. Además, si consigue los títulos correspondientes, podría disputar la final de la Copa Argentina y el Trofeo de Campeones. Por eso, mientras celebra su clasificación internacional, Arruabarrena deberá administrar un plantel exigido para mantener al equipo en carrera en todos los frentes.
