(ARGENTINA) Leandro Paredes sufrió un desgarro grado 2 en el isquiotibial derecho durante el empate 2-2 ante Instituto y su presencia en la revancha ante Vasco da Gama todavía no está confirmada; Boca perdió 1-0 la ida en la Bombonera. El partido de vuelta de la Copa Sudamericana está programado para el martes 20 de octubre a las 21.30. El capitán siguió aquella derrota desde un palco.
El periodista Diego Monroig, de ESPN, no descartó a Paredes pese a que entre la lesión y la revancha habrá apenas 11 días. También vinculó la expectativa por su presencia con la definición del estadio: “El tema Paredes también va a estar expectante de si se juega en el Nilton Santos u otro estadio. Porque el Nilton Santos es césped sintético”, dijo.
Leandro Paredes sintió un pinchazo poco después de ingresar en el Mario Alberto Kempes, durante el empate 2-2 ante Instituto, y pidió el cambio. Los estudios del día siguiente determinaron un desgarro grado II en el isquiotibial derecho. La lesión se produjo en la misma zona donde ya se había desgarrado antes del partido ante Universidad Católica, por la Copa Libertadores.
Los plazos habituales para una lesión de esas características son de tres a cuatro semanas. El regreso normal de Paredes sería el 1 de noviembre, para el superclásico ante River. En Boca primero lo descartaban para toda la serie ante Vasco y para los encuentros contra Talleres e Independiente; el plan era exigirlo recién durante la semana previa al clásico. Tras cuatro días de rehabilitación, su evolución era favorable y podía conversar con Rodolfo Arruabarrena para evaluar la posibilidad de jugar la revancha.
La evolución física y la sede de la revancha
Arruabarrena destacó la pausa que Paredes le da al equipo y la importancia que tiene para el grupo. “Ya hablamos demasiado. Saben lo que significa Leandro para nosotros. Él, como Tomy (Aranda), nos dan esa pausa que necesitamos”, dijo. Sobre el seguimiento de los jugadores con molestias, agregó: “Hoy mismo hay jugadores que tuvieron inconvenientes y vamos a ver su evolución en estos días”.
Paredes ya había regresado a jugar apenas 13 días después de una lesión previa para enfrentar a Universidad Católica, y lo hizo tocado. El esfuerzo agravó el problema físico: no tuvo un buen partido y Boca quedó eliminado. La lesión lo dejó afuera de los amistosos previos al Mundial y lo obligó a comenzar esa etapa fuera del equipo.
La sede de la revancha seguía en disputa judicial en Río de Janeiro. El sábado, Suely Lopes Magalhães concedió una cautelar favorable a los concesionarios del Maracaná; el martes, a las 7.11, Domingos de Almeida Neto la anuló y restableció la orden de ceder el estadio, y horas más tarde el consorcio Fla-Flu presentó otro recurso. São Januário no cumple con el mínimo de 30.000 espectadores ni con las 4.000 localidades visitantes exigidas por la Conmebol, y Vasco rechazó el Nilton Santos por el césped sintético; si una nueva resolución judicial impedía jugar en Río, el encuentro podía trasladarse a Asunción. La prueba física prevista para el fin de semana definirá si Paredes puede viajar y, aunque no esté para jugar desde el inicio, integrar el banco.
