Rodolfo Arruabarrena atraviesa un presente positivo en su segundo ciclo como entrenador de Boca, una década después de su primera etapa al frente del equipo. Con experiencia acumulada en el fútbol de Asia y África, el Vasco regresó al club tras el llamado de Juan Román Riquelme y consiguió darle una identidad futbolística al plantel. En ese contexto, volvió a hablar de la diabetes que le diagnosticaron durante su anterior paso por la institución.
En una entrevista con DSports, el entrenador recordó cómo atravesó aquella situación y explicó de qué manera convive actualmente con la enfermedad. Arruabarrena ya había contado tiempo atrás que sufrió un cuadro de diabetes que describió con una frase contundente: “Una diabetes de la p… madre”. Ahora, volvió a referirse al tema y reconoció que modificó algunos aspectos de su personalidad.
“La diabetes te da eso, ya hay cosas que no me las guardo y si te tengo que decir en el aire que sos un pelotudo, sos un pelotudo y bueno eso lo digo. Porque lo sufrí hace 10 años”, expresó el técnico, al explicar cómo cambió su manera de afrontar determinadas situaciones.
El llamado de Riquelme y el regreso a Boca
Arruabarrena también repasó las circunstancias que rodearon su vuelta al Xeneize. Según contó, la comunicación de Riquelme fue determinante para aceptar la propuesta y regresar a un club que conoce desde su etapa como futbolista y entrenador.
“Cuando se dio la posibilidad y Román me llamó ni lo pensé, a pesar de que mi madre no quería”, recordó el Vasco sobre la decisión de asumir nuevamente el desafío en La Bombonera.
El entrenador regresó en un momento exigente para el equipo y, en pocos meses, logró encaminar una etapa que tiene varios objetivos deportivos por delante. Su conocimiento del club y la experiencia adquirida durante los años que trabajó en el exterior aparecen como parte del contexto de este nuevo ciclo.
Además, el técnico explicó que actualmente lleva la diabetes de manera controlada y que la enfermedad no modificó demasiado sus cuidados cotidianos. Sin embargo, reconoció que los partidos pueden influir en sus niveles de glucosa, especialmente por la tensión que atraviesa durante los encuentros.
“La diabetes la voy llevando bien y la verdad no me cambió mucho en cuanto a los cuidados. Después de un partido está alta y baja rápido, sobre todo si no tenemos la pelota y nos cagan a pelotazos”, señaló, con una frase que combinó su experiencia personal con el análisis futbolístico.

