(ARGENTINA) La camiseta número 10 de Boca Juniors ya tiene nuevo dueño. Después de la salida de Edinson Cavani, el club decidió entregar uno de los dorsales más emblemáticos del fútbol argentino a Tomás Aranda, una de las principales promesas surgidas de las divisiones inferiores y un futbolista en el que tanto la dirigencia como el cuerpo técnico depositan enormes expectativas.
Con apenas 19 años, el mediocampista ofensivo dejará atrás el número 36 para vestir la camiseta que supieron utilizar leyendas como Diego Maradona, Juan Román Riquelme, Carlos Tevez y, más recientemente, el propio Cavani. La decisión representa un fuerte respaldo institucional y deja en evidencia el protagonismo que el club espera que tenga el juvenil durante la segunda mitad de la temporada.
Aranda viene de consolidarse como una de las apariciones más importantes del último semestre. Sus actuaciones con la camiseta azul y oro le permitieron ganarse un lugar en el plantel profesional y también captar la atención de Lionel Scaloni, quien lo convocó para la gira previa al Mundial 2026 y le dio la oportunidad de debutar con la Selección Argentina.
El respaldo de Scaloni y la apuesta de Boca
Tras su estreno con la Albiceleste, el entrenador campeón del mundo no ocultó su admiración por el juvenil. “Aranda tiene potrero, quiere la pelota. Entró masticando chicle como si estuviera en su casa. Le dije que se lo sacara porque entrena comiendo chicle, está tan tranquilo, se siente tan cómodo. Es un chico que juega muy bien”, destacó Scaloni, resaltando la personalidad que mostró el futbolista en sus primeros pasos con la Selección.
Esas condiciones también convencieron a Juan Román Riquelme, quien desde hace tiempo considera a Aranda como uno de los proyectos más importantes del club. La decisión de entregarle la camiseta número 10 refleja la confianza que existe en su crecimiento y en su capacidad para convertirse en una de las referencias futbolísticas del equipo.
Hasta el momento, el mediocampista disputó 21 partidos oficiales con la camiseta de Boca, convirtió un gol y aportó dos asistencias. Si bien todavía transita el inicio de su carrera, ya logró consolidarse como una alternativa importante dentro del plantel y ahora asumirá una responsabilidad mucho mayor.
A partir del comienzo del segundo semestre, Aranda tendrá el desafío de defender uno de los números más pesados del fútbol mundial. La camiseta 10 siempre tuvo un significado especial en Boca y estará sobre los hombros de un futbolista al que el club considera llamado a escribir una nueva página en la historia xeneize.
