(ARGENTINA) Santiago “Tanque” Silva volvió a ser noticia tras brindar una extensa entrevista en la que repasó los momentos más importantes de su carrera y dejó varias declaraciones que no pasaron desapercibidas. El exdelantero uruguayo, retirado del fútbol profesional hace tres años, habló sobre la presión que sintió al llegar a Boca para reemplazar a Martín Palermo, recordó el duro episodio del doping que lo mantuvo casi dos años sin jugar y sorprendió con una confesión íntima sobre el retiro y el miedo a la muerte.
Durante una charla con Leo Montero en el ciclo Random, el histórico goleador también reflexionó sobre el privilegio de ser futbolista profesional y la exigencia de vestir la camiseta de un club como Boca Juniors. Sus palabras rápidamente se viralizaron entre los hinchas por la sinceridad con la que abordó cada uno de los temas.
Las cinco frases que marcaron la entrevista de Santiago Silva
La primera de ellas estuvo relacionada con su llegada al Xeneize en 2012. “Reemplazar a Martín Palermo, uno de los máximos ídolos de la historia del club, era una tarea difícil… yo diría que imposible”, expresó al recordar el enorme desafío que significó ocupar el lugar del máximo goleador histórico de Boca.
Otra de las frases más destacadas fue sobre la presión que viven los centrodelanteros. “Cuando hacés goles valés millones; cuando estás seco es un sufrimiento”, sostuvo Silva, quien aseguró que el puesto de número nueve es uno de los más exigentes dentro del fútbol por la responsabilidad de convertir y responder a las expectativas de los hinchas.
El exgoleador también dejó una reflexión sobre el esfuerzo que implica ser futbolista profesional. “Yo no me olvido de que soy un privilegiado. El sacrificio de verdad es levantarse a las dos de la madrugada o dormir tres horas para ir a trabajar y llevarle la comida a tu hijo”, afirmó, diferenciando la presión deportiva de las dificultades que enfrentan miles de trabajadores todos los días.
En otro tramo de la entrevista recordó el duro momento que atravesó tras recibir una sanción por doping derivada de un tratamiento de fertilidad. “Fue un 10 de injusto. Me tocó pelear contra un sistema, pero sabía desde el primer momento que iba a volver”, aseguró, destacando que aquella experiencia fortaleció su carácter y su capacidad para sobreponerse a la adversidad.
Finalmente, Silva sorprendió con una confesión muy personal al hablar del retiro y de sus temores. “Le tengo un 10 de miedo a la muerte. Yo quiero ser eterno. Daría cualquier cosa por seguir jugando al fútbol”, dijo. Con esa frase cerró una entrevista cargada de emociones, en la que dejó en evidencia que, pese al paso del tiempo, el fútbol sigue ocupando un lugar central en su vida.

