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“El vestuario es un cementerio”: la fuerte frase de Arruabarrena tras la goleada de Boca que sacudió al plantel

El Vasco se hizo cargo tras el 3-0 y lanzó una frase que retumbó en el vestuario.

Rodolfo Arruabarrena
Rodolfo Arruabarrena

(ARGENTINA) La goleada por 3 a 0 frente a Deportivo Riestra en el debut del Torneo Clausura 2026 dejó secuelas en Boca. El golpe deportivo fue tan fuerte que Rodolfo Arruabarrena describió el clima interno con una frase contundente: “El vestuario es un cementerio”. Tras el partido disputado en el estadio Guillermo Laza, el entrenador asumió toda la responsabilidad por la derrota, realizó una profunda autocrítica y envió un mensaje al plantel de cara a los próximos compromisos.

Lejos de buscar excusas, el Vasco fue el primero en hacerse cargo del resultado. “El primer responsable soy yo, el responsable de esta derrota soy yo”, aseguró en conferencia de prensa. Además, explicó que la decisión de realizar siete modificaciones respecto del equipo que había vencido a O’Higgins respondió al escaso tiempo de recuperación entre ambos encuentros. “No tenemos ni tres días de descanso. Fui claro con los jugadores: el que los pone soy yo. También tengo que pensar en lo físico”, sostuvo.

“Es un baño de realidad”

Más allá del desgaste físico, Arruabarrena reconoció que el problema principal estuvo en el rendimiento del equipo. “Fallamos en el primer tiempo. Nos llegaron tres veces y nos hicieron tres goles. En la parte ofensiva no hicimos daño, no tuvimos ese ímpetu para buscar el gol. Es un palo importante, duro, un baño de realidad”, analizó el entrenador.

El DT también descartó que la derrota pueda explicarse únicamente por la ausencia de un centrodelantero. Si bien confirmó que Boca continúa buscando un reemplazante mientras espera la evolución de Adam Bareiro, remarcó que el problema fue mucho más amplio. “Estamos con el presidente buscando un 9, veremos qué sucede con Adam. Pero esta derrota no pasa solamente por eso. Hemos fallado en otras cuestiones”, afirmó.

La historia del partido quedó prácticamente definida durante la primera etapa. Braian Sánchez abrió el marcador a los seis minutos de cabeza, Antony Alonso amplió la ventaja a los 22 tras una pelota parada y Alexander Díaz sentenció el 3-0 a los 37 con una definición por encima de Álvaro Montero luego de una rápida contra. Boca nunca logró reaccionar y dejó una imagen muy lejos de la esperada.

Más allá del resultado, Arruabarrena manifestó que su mayor preocupación pasa por la respuesta anímica del plantel. “Me preocupa que no sepamos levantarnos de esta derrota. Sería una estupidez que nos haga más daño del que ya nos hizo. Somos Boca“, expresó. Al mismo tiempo, pidió mantener la calma y recordó que el fútbol argentino cambia rápidamente los escenarios. “Hay que ser cautelosos, ver las victorias y las derrotas en su justa medida”, agregó.

El entrenador también hizo hincapié en la falta de respuestas ofensivas durante el complemento, cuando Boca monopolizó la posesión pero prácticamente no generó situaciones claras. “Eso es lo que más me preocupa”, reconoció, antes de cerrar con un mensaje de autocrítica y trabajo: “Hay que agachar la cabeza y trabajar”. Sin demasiado tiempo para lamentarse, el Xeneize ya piensa en el próximo desafío: el jueves visitará a O’Higgins en Chile por la revancha de los 16avos de final de la Copa Sudamericana, con la obligación de dejar atrás rápidamente el duro golpe sufrido ante Riestra.