(ARGENTINA) En pleno rearmado del plantel tras la eliminación en la Copa Libertadores, Boca Juniors trabaja intensamente en el mercado de pases con un objetivo claro: reforzar el arco de cara al segundo semestre de 2026. El Consejo de Fútbol, encabezado por Juan Román Riquelme, tiene sobre la mesa una lista amplia de alternativas internacionales y del fútbol argentino para competir con Agustín Marchesín y Leandro Brey.
El análisis no se limita a un solo nombre. En La Ribera entienden que el puesto necesita jerarquía inmediata y por eso comenzaron a evaluar distintos perfiles que puedan adaptarse a la exigencia del arco xeneize, uno de los más pesados del continente.
Los arqueros que suenan en Boca para el mercado
Entre los principales apuntados aparecen nombres de experiencia internacional y rodaje en selecciones. El primero es Álvaro Montero, arquero colombiano con presente sólido en el fútbol sudamericano y considerado por el Consejo como una opción de potencia física y regularidad.
También surge el nombre de Sergio Rochet, actual arquero de la Selección de Uruguay, valorado por su liderazgo y rendimiento en competiciones de alto nivel. Su jerarquía lo convierte en una alternativa de alto impacto, aunque su salida no sería sencilla.
En el radar también aparece Gerónimo Rulli, con recorrido en Europa y experiencia en la Selección Argentina. Su perfil es bien visto por el cuerpo técnico, que lo considera un arquero de elite, aunque con una operación compleja desde lo económico.
Desde el fútbol argentino, Tomás Marchiori es otro de los apuntados. Vélez ya fijó una postura firme y un valor cercano a los 3,5 millones de dólares para dejarlo salir, lo que obliga a Boca a negociar con cautela.
Finalmente, Walter Benítez completa la lista de alternativas. El arquero con pasado en el fútbol francés es una opción que seduce por su nivel internacional y su trayectoria en ligas competitivas.
El escenario de Marchiori y la postura de Vélez
En el caso de Marchiori, Vélez dejó en claro que no lo dejará salir fácilmente. El club de Liniers considera al arquero una pieza clave de su estructura y estableció un piso de 3,5 millones de dólares para sentarse a negociar, cifra que puede aumentar si la oferta no resulta convincente.
Esta postura obliga a Boca a analizar distintas variantes financieras, incluyendo pagos escalonados o bonos por objetivos, para intentar acercarse a las condiciones exigidas sin comprometer la planificación económica del club.
Boca define su estrategia en el mercado
Rodolfo Arruabarrena ya dio el visto bueno para avanzar en la búsqueda de un arquero de jerarquía, pero la decisión final dependerá de la viabilidad de cada operación. El Consejo de Fútbol evalúa caso por caso, sabiendo que algunas opciones como Rulli o Rochet implican una inversión mayor, mientras que Marchiori o Montero aparecen como alternativas más accesibles dentro del fútbol sudamericano.
En este contexto, Boca mantiene abierta la búsqueda y no descarta avanzar por más de un nombre en paralelo. La prioridad es clara: encontrar un arquero confiable, con experiencia y personalidad para sostener el arco xeneize en un semestre clave, donde el equipo buscará revancha tras la eliminación continental.

