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Boca en la Copa

Impensado: el momento en que Orlando Gill estuvo cerca de Boca

El arquero paraguayo reveló los sacrificios detrás de su éxito en el Mundial.

Orlando Gill
Orlando Gill

(ARGENTINA) Acaba de ser una de las figuras del Mundial y el mundo habla de él . Pero hace solo un año, su nombre estuvo resonando en el Mundo Boca. Nos referimos a Orlando Gill, arquero paraguayo, el cual había sido pedido por Miguel Ángel Russo en 2025. La confesión la hizo el periodista Julio Pavoni en Cadena Xeneize, y dejó sorprendidos a los hinchas por la posibilidad que hubiera ocurrido en tal caso.

Ante la consulta de un oyente de “Cadena Xeneize” en la reciente emisión en Radio Continental, Pavoni fue preciso con la situación de Gill. Destacó que ahora seguramente el arquero tenga destino europeo, pero recordó: “A Gill lo había pedido Russo”.

La revelación que hoy resignifica el presente del paraguayo indica que cuando el recordado DT asumió en Boca a mediados de 2025, pidió expresamente a Gill. Miguel lo había dirigido en San Lorenzo y lo conocía de cerca: le dio la titularidad en el Ciclón y el arquero le respondió con un nivel que lo mantuvo en el once inicial. En ese momento, Gill acumulaba 13 goles en contra en el Apertura, era la segunda valla menos vencida del torneo —solo por detrás de Rosario Central y Deportivo Riestra— y todavía arrastraba un contrato que, según señalaron en su momento, era amateur. Boca no avanzó y el paraguayo siguió en Boedo.

“Cuando Lauti nació y no teníamos nada y Orlando vendía sus prendas del club donde jugaba en ese entonces, para poder solventar los gastos. Nuestro hijo luchó por su vida y su papá siempre estuvo!! Vendió todo, vendió su camiseta de la selección de la sub 20 (no pudo guardar de recuerdo) vendió sus prendas, sus championes. Literal vendió TODO!!”. La confesión de Melissa Ávalos, esposa de Orlando Gill, pinta de cuerpo entero el calvario íntimo que atravesó el arquero paraguayo antes de convertirse en figura del Mundial 2026. Hoy, con 25 años, dos penales atajados a Alemania y una clasificación histórica a octavos de final en el bolsillo, Gill se codea con los grandes de Europa sin que nadie hubiera imaginado que apenas un año atrás Miguel Ángel Russo lo pidió para reforzar el arco de Boca.

El 29 de junio de 2026 en Boston, Orlando Gill contuvo los remates de Kai Havertz y Nick Woltemade y le dio a Paraguay la clasificación sobre el tetracampeón mundial. Después del partido, el arquero formado en San Lorenzo soltó una frase que sonó a desagravio: “Una emoción enorme, un privilegio, eliminamos a un campeón. Esto va dedicado para todo el pueblo”. Días antes había recibido críticas de José Luis Chilavert, con quien su esposa ya había cruzado palabras en redes.

El futuro de Gill después del Mundial

Con el torneo terminado para Paraguay tras la eliminación ante Francia, Orlando Gill ya piensa en su próximo paso. Cuatro clubes europeos se anotaron: Torino y Fiorentina de Italia, el recién ascendido Ipswich Town y Aston Villa, vigente campeón de la Europa League. Sobre el interés del equipo de Turín, el arquero declaró: “Me tomaré unos días de descanso y luego veremos. ¿Torino? ¿Por qué no? Es un gran club, hablaremos para entender qué es lo mejor para ambas partes. El club (San Lorenzo) decidirá. Analizarán la propuesta y sucederá lo que todos consideremos que es la mejor opción”.

San Lorenzo posee solo la mitad de su ficha y la cláusula de salida está fijada en 7 millones de dólares, aunque desde Boedo pretenden un número cercano a los 10 millones. En sus 59 partidos con la camiseta azulgrana, Gill recibió 44 goles y mantuvo un promedio inferior a un tanto por encuentro. Su actuación en el Mundial —donde también mantuvo la valla invicta ante Australia y Turquía en fase de grupos— terminó de instalar su nombre en el mercado europeo.

El contrafáctico queda flotando: ¿qué hubiera pasado si Boca concretaba aquel pedido de Russo? Mientras en La Ribera buscan arquero en medio de una temporada sin Libertadores, Gill se afirma como una de las revelaciones del Mundial y se encamina a Europa con el mismo perfil bajo con el que alguna vez vendió todo para que su hijo pudiera comer.