(ARGENTINA) La situación de Sebastián Villa volvió a instalarse en el mercado de pases luego de las declaraciones de su representante, quien reveló detalles de una negociación que mantuvo con Juan Román Riquelme para concretar una transferencia. Sin embargo, la operación nunca avanzó más allá de una primera propuesta y hoy el futuro del delantero parece depender exclusivamente de que algún club acepte las condiciones impuestas por su entorno.
Una oferta que no alcanzó
Según explicó el agente, Riquelme ofreció cinco millones de dólares a pagar durante el primer año y uno más en la temporada siguiente, una cifra que totalizaba seis millones. La respuesta fue inmediata y sin margen para interpretaciones. El representante aseguró que estaba dispuesto a facilitar la operación mediante una financiación, pero que el monto debía ascender a 7,5 millones de dólares para que la negociación pudiera prosperar.
Esa diferencia económica terminó siendo determinante. Lejos de abrir una instancia de discusión o acercamiento entre las partes, la postura se mantuvo firme desde el primer momento. El mensaje fue claro: el valor pretendido no iba a modificarse y cualquier interesado debía acercarse a esa cifra para tener posibilidades reales de avanzar.
La consecuencia fue inmediata. Tras recibir esa respuesta, Riquelme no volvió a comunicarse y las conversaciones quedaron completamente paralizadas. De acuerdo con el relato del representante, nunca existió una nueva oferta ni tampoco un intento por retomar el diálogo para buscar un punto intermedio que permitiera destrabar la negociación.
La cláusula marca el camino
Más allá de aquella propuesta, el entorno del futbolista sostiene una posición inalterable respecto del precio de salida. De hecho, el agente fue incluso más contundente al referirse a la actualidad del atacante y remarcó que quien pague la cláusula establecida podrá quedarse con el jugador sin mayores inconvenientes.
“Al que pague la cláusula de siete millones se lo lleva porque le di mi palabra”, afirmó. La frase dejó en evidencia que el monto ya está definido y que no existe intención de renegociarlo. En ese contexto, cualquier club que pretenda incorporar a Villa sabe que deberá cumplir con esa exigencia económica para concretar la operación.
Por ahora, el escenario permanece sin cambios. La negociación con Boca quedó archivada luego de aquella única conversación y el representante mantiene una postura inflexible respecto del valor del jugador. Mientras no aparezca un interesado dispuesto a desembolsar los siete millones de dólares exigidos, el futuro de Villa seguirá abierto, aunque con una condición que parece imposible de modificar.

